martes, 21 de mayo de 2013

AGP y el chavismo como coartada

Lo único que hay de súbito en el caso de las investigaciones sobre corrupción del segundo gobierno de Alan García es que no hace mucho se hicieron públicas parte de la relación de 5,500 narcoindultos y narcoconmutaciones que se aprobaron durante su gobierno.

 En ese instante el país que discutía temas de inseguridad ciudadana y crecimiento del crimen organizado, sintió asco por la posibilidad de que su clase política descendiera tan abajo como para negociar la libertad de individuos que representaban un peligro para la sociedad, a cambio de dinero. Fue entonces que el ego colosal empezó a descubrir varias cosas: (a) el gobierno al que le expresaba abiertas simpatías mientras su minibancada lo fastidiaba desde el congreso de la mano con el fujimorismo, estaba en realidad paralizando las inversiones y haciendo repartos a los pobres en un estilo puramente chavista. (b) la investigación sobre su gestión de gobierno a través de la llamada megacomisión que había sido anunciada desde la campaña electoral era un ingenio maquiavélico para sacarlo de la carrera electoral, porque él se oponía a la “reelección conyugal”, que como se sabe es también puro chavismo. (c) la denuncia sobre los proyectos de “agua para todos” que el congresista Wong, amigo de García, filtró a la prensa cuando había un acuerdo de confidencialidad sobre el tema, era otra maniobra de tipo chavista para tapar el sacrificio de la cabeza del canciller Roncagiolo para satisfacer al presidente Maduro.
El esquema de respuesta por supuesto no es original. Ya se usó para las elecciones del 2006 cuando AGP pedía una polémica con Hugo Chávez que era, según él, el verdadero candidato con el que estaba disputando el gobierno del Perú. La jugada le sirvió para desviar la atención, que es también lo que está buscando en este momento, con la complacencia de la prensa de derecha que le brinda toda la tribuna que necesita mientras escabulle los puntos de las denuncias que lo comprometen. Tan teatralizado es el asunto del supuesto chavismo, que García escogió una reunión de solidaridad con parlamentarios venezolanos de oposición para victimizarse después de la filtración del informe sobre el agua y ni siquiera percibió que cuando decía que lo estaban usando de “cortina de humo”, también podía entenderse que el mismo se valía de los asuntos del otro país para hacerle “cortina” a los escándalos que lo afectan. El hecho es que estamos en el pulseo definitivo para saber si habrá tratamiento serio sobre los hechos irregulares y no aclarados del período 2006-2011, o si García conseguirá otra vez burlarse del país mientras continúa su marcha a convertirse en uno de los hombres más ricos del Perú, secundado por cierta prensa que está segura que entre nosotros la impunidad siempre se impone. 21.05.13 www.rwiener.blogspot.com

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