viernes, 7 de junio de 2013

A los tres meses de tu partida, Chávez nuestro

Volvemos a publicar este articulo en homenaje al Comandante Chávez a los tres meses de su partida.
http://wauqiprensapopularperu.blogspot.mx/2013/03/cronica-de-un-tiempo-de-amor.html
Wauqi
Domingo 14 de abril Toluca, México
Guillermo Orrego Pacheco.
En estos momentos en que se viene desarrollando el proceso electoral en Venezuela, queremos difundir de nuevo un artículo que titulamos “Crónica de un tiempo de Amor”.
El cual fue reproducido aquí, en México por el Semanario Punto de la ciudad de Toluca y que dirige: Guillermo Romero Sarazua, a quien aprovechamos en saludar por su labor de periodista comprometido con la causa progresista que encuentra acción en el enorme esfuerzo semanal de entregar a sus lectores este medio de información escrita en su formato semanal.

 Hacemos publico el reconocimiento a este gesto fraterno de subir este artículo que como un punto de vista, sirve para reafirmarnos en la esperanza de esa unidad de todos los pueblos de América Latina, en el que México como país, como pueblo, como historia nuestra, también tiene y aporta a esta lucha de integración.

Y como saludo a todos los hermanos de La Articulación Continental de Movimientos Sociales por el Alba en el continente, a su lucha por la consolidación de la hermandad de nuestros pueblos.
¡!Viva el proceso bolivariano!!
¡! Viva el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías!!
 ¡! Con Maduro Presidente, el proceso está seguro!!

 Crónica de un tiempo de amor 

Wauqi
Guillermo Orrego Pacheco
Toluca-Mexico.

 En los ochentas caía el socialismo real y la ofensiva imperialista se desarrollaba en todo el mundo con su nueva herramienta: el neoliberalismo; este ímpetu envalentonado inmisericorde recorrió todo el orbe, sin que se opusiera nada en contra de él. Sufrieron naciones y pueblos enteros por doquier, las organizaciones populares ya no tenían una retaguardia estratégica o un ejemplo con el cual reforzar la lucha de resistencia en este planeta; esta vez la oligarquía mundial aplastaba económica, militar e ideológicamente.

 Latinoamérica sufrió los primeros estragos con la caída de Allende y el surgimiento de Pinochet quien, además de asesinar a miles de chilenos, inició la implementación neoliberal de una política implacable que siguió Menem en Argentina y Fujimori en el Perú, entre otros gobiernos de la región. Se aplicaba con aspavientos crueles medidas económicas que devinieron en llamarse “shock” y el imperio, queriendo un Alca, sólo pudo comenzar sus TLCs, con México y Canadá, acompañado de una lucha ideológica que nos golpeaba la cabeza con la primera, segunda y tercera ola de Tofler y con el fin de las ideologías de un tal Francis Fukuyama, arrinconando a nuestras vanguardias populares, castrando su deseo de lucha y resistencia.

La respuesta fue el surgimiento de expresiones de lucha armada en varios países de América Latina, las cuales fueron infiltradas, azuzadas y derrotadas militarmente. Venezuela no era la excepción y como en otros lugares de la patria grande, se aplicaron también esas medidas económicas, y entonces se produjo el “Caracazo”, porque el pueblo salió a protestar contra esa política cruel que cumplía Carlos Andrés Pérez, compadre de Alan García.

Fue tal la masacre que sufrió la indignación del pueblo que corrió un río de sangre en esta ciudad. Este hecho histórico removió la conciencia de todos los sectores de la sociedad democrática venezolana, expresión que también se dio dentro del bastión de defensa del sistema; es decir, el ejército, uno de los más afiliados y fieles a las escuelas de las Américas de neta influencia militar norteamericana.

La mayoría de las dirigencias de izquierda en América latina renegaban de los lineamientos del ideario socialista y como siempre, explicaron que la situación mundial era muy compleja y hasta exigieron que Cuba y su proceso se subordinara a la “democracia” que imponía el mundo capitalista.

 Esto trajo dos consecuencias: por un lado, la desmovilización de importantes sectores de militancia comprometida, y por otro ocasionó que una cantidad enorme de jóvenes se integrara a experiencias de insurgencia armada, que con el tiempo pagarian con sus vidas y largos años de cárcel que duran hasta hoy las desiciones de antaño.

Y entonces, te conocimos cuando los expertos intelectuales de las izquierdas traicionaban las grandes oportunidades de coyuntura histórica que nuestros pueblos lograban, a pesar del contexto mundial.
Aquellos bogaban en medio de la confusión que originaban, para siempre estar encima de las olas de levantamiento popular, sólo para servirse de ello.

 Mientras esto sucedía, tú juraste por una revolución, conmovido por la masacre de tu pueblo y por la generosidad heroica de sangre que inauguró nuevos tiempos y que empezó a formar nuevos líderes realmente comprometidos al servicio de los oprimidos. Y después de casi cuatro años te levantaste, hablando claro, con un golpe contra tu oligarquía local; este hecho viajó por el mundo como una brisa de aliento a todas las luchas sociales, seguidas de acciones cada vez más definidas, defendiste no sólo a tu pueblo sino también a naciones y pueblos hermanos contra toda agresión imperialista.

 Con tu fe nos rescataste de nuevo a la causa, después de nuestras desilusiones; con tu ejemplo nos hiciste militantes leales con el destino de nuestros pueblos; nos reafirmaste cuando el estereotipo alienado de esa izquierda, blasfemaba contra ti de manera racista por que eras “zambo”.

Pero tú, que nos enseñaste a ser implacables con el enemigo, abriste tus alas fraternas con ese cariño de pueblo para los amigos, tema que hasta ahora no comprenden las hienas que celebran tu elevación a un plano superior. Hermano: la lucha del pueblo venezolano penetró tu corazón y tú asumiste su conducción.

Esta lucha social y tu como guía, nos enseñan los códigos reales de la construcción de un liderazgo invencible. Porque sólo se da esto, cuando la lucha popular tiene total crea y tiene total fe en su representante que sale de la entraña del mismo pueblo y éste, es fiel a sus anhelos; entonces, esa unidad que integra al líder y a su pueblo con amor, se convierte en un arma poderosa e invencible para vencer al imperio más implacable.

 Este amor hermano Chávez, ya no le pertenece solamente a un país, este amor se globaliza y recorre un mundo sin fronteras de idiomas, de culturas, ni de territorios. Es un amor universal, porque tú Chávez, eres pueblo y el pueblo eres tú. Soy peruano hermano, pero ahora te escribo desde el glorioso pueblo de México, país de nacimiento de mi compañera; hermano, un mismo pueblo, como dijera nuestro amauta; Manuel Acosta Ojeda; tenemos la misma sed, y sufrimos los mismos dioses.

Entonces, quiero testimoniarte que cuando nos enteramos de tu ingreso a la historia nos acercamos a tu casa en Lima a firmar el cuaderno de condolencias. Nos encontramos y nos abrazarnos entre hermanos y hermanas con el llanto como bandera en honor a tu partida, o con los ojos vidriosos de ese color de la sangre que siempre late en nuestros corazones.

Creo hermano que has hecho que todo el planeta se abrace, que se hermane esta humanidad a la hora que tú, te integrabas al cosmos. Y nos has dejado tareas como comandante que eres. Has sembrado una semilla de esperanza en nuestros corazones.
Por que estamos en un nuevo tiempo que anuncia nuestro pachacutic, por el porvenir y pase lo que pase hermano, estamos condenados a vencer y luego el mundo sera otro, el que la sangre de nuestros pueblos y tu, soñaste.

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