sábado, 10 de agosto de 2013

DIARIO LA REPÚBLICA PROPONE DIABÓLICA POLÍTICA HIPERINFLACIONARIA

Escribe: Gerardo Alcántara Salazar
Doctor de la Universidad de Buenos Aires, Área Ciencias Sociales
 Cuando el diario La República fundado por Gustavo Mohme Llona en 1981, con la pluma de Guillermo Thorndike empezó a circular, por fin la izquierda peruana tenía un gran diario de mentalidad abierta en el que escribe actualmente Mario Vargas Llosa. Pero artículos como el publicado el día jueves 0cho de agosto con el título La agenda posneoliberal, evidencia que este diario no llegará convertirse en la alternativa de El Comercio que tiene otra línea editorial. “Es probable que la crisis actual induzca a la definición de políticas anticíclicas ─escribe Sinesio López (SL) ─ y al cambio del equipo económico, y la búsqueda del desarrollo sostenible impulse un modelo basado en la demanda (más empleo, más distribución del ingreso y un rol más activo del Estado) que sustituya al que se basa en la oferta (menos empleo, menos inflación y menos regulación del mercado)”.
 No entiende el autor, SL, qué factores determinaron el auge del negocio de los minerales y por qué se retrae el mercado, obviamente exterior, porque no tenemos mercado interior para esa clase de mercancías. Perú es un país exportador minerales, recurso natural no renovable y con cero valor agregado. La demanda, de la manera como venía produciendo, estaba determinada por el crecimiento exponencial relacionado con la cibernética, que determina la variedad de productos en los países que como China se convierten en escenarios de la revolución tecnológica, lo cual impulsa a la compra de materias primas. La revolución del conocimiento, como lo explico en mi libro Perú frente a la globalización, trae como consecuencia la obsolescencia de los productos, que de acuerdo a la Ley de Moore, el fabricante de los microprocesadores Intel, software y hardware duplican su capacidad cada dieciocho meses, ocasionando el descarte permanente de los productos derivados de la cibernética, la incesante renovación de equipos y, en consecuencia, la demanda de insumos para fabricar el reemplazo de esos objetos descartados. Pero también incide en la miniaturización, debido a que el conocimiento genera condiciones para reemplazar a lo tangible. Los enormes televisores con grandes jorobas dan lugar a televisores de pantalla plana, dos o tres veces más grandes, y de muchísima mejor resolución. En todo sucede lo mismo. Como explica Marx, el valor de las mercancías depende del tiempo socialmente necesario para su producción y como la revolución tecnológica se da en todos los campos incide también en la extracción y transporte, afectando el precio de los insumos, en este caso de los minerales.
China tenía un crecimiento de dos dígitos. Pero a partir de la segunda mitad del 2008, el mundo capitalista se declara en crisis, la misma que poco a poco, va a afectando a nuestros compradores de materias primas. Hasta ahí el problema no es de origen nativo. La menor demanda internacional de minerales ocasiona la reducción de los ingresos fiscales y también el menor ingreso de divisas. Pero además, los ambientalistas se oponen a que se continúe con la extracción de minerales, lo cual implica menor ingreso fiscal y poco a poco se manifestará también en la reducción del canon minero, con obvias consecuencias en la demanda laboral, que a su vez, ocasiona reducción de la capacidad adquisitiva y contracción del crecimiento económico. La solución no va por “la búsqueda del desarrollo sostenible impulse un modelo basado en la demanda (más empleo, más distribución del ingreso y un rol más activo del Estado) que sustituya al que se basa en la oferta (menos empleo, menos inflación y menos regulación del mercado)”. SL debería explicar cómo incrementar el empleo, si cree que el problema actual radica en propiciar “menos inflación”, lo cual, en otros términos es proponer un proceso inflacionario. SL propone realmente un proceso inflacionario. La primera consecuencia de la inflación es, precisamente, la reducción de la capacidad adquisitiva de la gente. Cuando gobernaba Belaunde por segunda vez había una inflación del cien por ciento, lo cual implicaba que quien ahora podía comprar con mil soles lo que se puede comprar con mil soles, el próximo año, solamente podía comprar la mitad con esos mil soles. Solamente se compraba con mil soles lo que el año anterior se compraba con quinientos soles. Un año después con esos mismos mil soles compraría lo equivalente a 25º soles, etc. Es cierto que los gobernantes realizan “aumentos” de haberes. Más billetes pero con menos capacidad acquisita. Si los aumentos compensaran el índice inflacionario, eso sería indexación, pero eso jamás sucede. ¿Quién y porque motivo plantean políticas inflacionarias? Lo hacen las potencias económicas para restar mercados a los países competidores. En general es una propuesta de los empresarios, para reducir costos y presentar sus precios más competitivos en el mercado exterior, porque con la inflación se reducen los sueldos, pues de otra manera no lo harían. Los empresarios en términos reales reducen los ingresos de trabajadores hasta límites infrahumanos, mediante la inflación. Pagan los salarios con moneda nacional devaluada y exportan en dólares. Cuánto más se devalúa la moneda nacional más sube el precio del dólar y demás monedas extranjeras. Jamás la moneda peruana se había devaluado tanto como cuando gobernó por primera vez Alan García Pérez. El sueldo de un catedrático principal que trabaja en universidad pública es de cinco mil soles, pero en la época de Alan García se redujo al equivalente de doscientos soles actuales. La propuesta de SL es, en el fondo, volver a desaparecer por completo a la clase media, que ahora, como bien lo manifiesta Arellano, con la autoridad que le caracteriza, representa a más del 50 % de los peruanos que ya pertenecen a esta clase social. Este dato, ofrecido por un académico de primer nivel, desautoriza por completo, al autor de La agenda posneoliberal. De cero que representaba la clase media a fines de la década de 1980, merced a la política hiperinflacionaria que propone como solución el articulista de La República, ahora tendencialmente se reduce la pobreza, cediendo su lugar a esa pujante clase social, la cual se convierte en uno de los frenos de la recesión y en soporte del crecimiento del PBI, en momentos en que la exportación de minerales decae. Durante la segunda mitad de la década de 1980, a causa de la devaluación, el sol que era la moneda oficial del Perú fue reemplazado por el inti. Menos de una década después, se cambió el inti por el nuevo sol. Como las tendencias económicas mientras no se controlan tienen a ser inerciales, luego de crearse el nuevo sol, equiparado con el dólar, el nuevo sol se fue devaluando. En el 2002, por ejemplo se pagaba por cada dólar 3.60 soles y en la actualidad bordea los 2.80 nuevos soles. Esto es lo opuesto a la inflación que propone SL. Como los productos del extranjero vienen cotizados en dólares si el dólar baja, pagamos menos soles. Pero si tuviese éxito la propuesta del articulista de La república, conforme subiría el dólar el precio de los productos importados se volverían inalcanzables. Por ese motivo en la época de hiperinflación que ha vivido el país se puso de moda la compra y venta de automóviles chatarra. Ahora, por el contrario, con la inflación controlada abundan los vehículos todo terreno o 4x4 como se los conoce en Perú. ¿Cuánto llegaría a costar el dólar con la hiperinflación? ¿A quién quiere realmente favorecer y a quien empobrecer SL con su propuesta de la inflación, que una vez iniciada se convierte en incontrolable? Millones de peruanos depositaron toda su fortuna en los bancos, en moneda nacional, durante el período de hiperinflación y cundo fueron a retirar los millones que había puesto en los bancos, lo que éstos les devolvían no les alcanzaba ni para pagar su boleto en microbús. Los banqueros se quedaron con el dinero de todos los pobres y estos legalmente fueron estafados. ¿Tanto le interesa a SL volver a esa infeliz experiencia, en contra de los pobres? Algo más: La inflación al reducir la capacidad adquisitiva, reduce la demanda y al reducir la demanda produce recesión, la que se convierte en crisis y la crisis reduce el empleo, porque los empresarios de todos los tamaños no van a producir para no vender. Al reducir la producción despiden trabajadores, quienes, a su vez ya no pueden comprar. Se crea un círculo vicioso, realmente diabólico. La República creada por un hombre lleno de ideales debe cumplir el sueño de su creador y no puede responsabilizarse con planteamientos tan extraños y que se vienen repitiendo. Si el fundador de La República resucitara jamás permitiría que en su periódico se hagan propuestas para robar a los pobres.

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