miércoles, 14 de agosto de 2013

Ministros de Economía

 La historia cuenta que Fujimori después de ganar las elecciones y en medio del rompecabezas económico que le tocaba enfrentar, recibió la visita de Hernando de Soto que le hablo de su hermano Álvaro, por entonces secretario de Pérez de Cuéllar en la ONU, y de la posibilidad de lograr un contacto rápido con los organismos internacionales. Así fue que el presidente electo recibió una terna de nombres para ministro de Economía que tenían aval del FMI, entre los que se hallaba Juan Carlos Hurtado Miller, que fue el ministro del fujishock y Carlos Boloña, quién lo reemplazaría en la fase de las privatizaciones y reformas.



 Once años después, el electo presidente Toledo se encontró en Nueva York con Pedro Pablo Kuczynski que le contó que tenía buenos contactos en París con la empresa Suez, que estaba interesada en la privatización de Sedapal y de otras empresas de agua y energía. El “cholo” incorporó entonces al “gringo” en su comitiva e hizo arreglos en Francia que luego se realizarían muy parcialmente debido a la fuerte resistencia social que contuvo la nueva ola privatizadora. Pero en la movida ya había escogido Toledo a su ministro de Economía, que antes había sido ministro de Energía de Belaúnde y luego hecho buenos negocios eléctricos con Fujimori. En el 2006, García convocó a Luis Carranza que renunció al viceministerio de Hacienda un año antes del término del período de Toledo, acusando de despilfarradoras varias medidas del gobierno con las que se quería recuperar imagen ante el pueblo. Con el cartel de austero y de exfuncionario del FMI, Carranza fue dos veces ministro de García: entró con la propuesta de austeridad y regresó para levantar los candados que el ministro Valdivieso había puesto al gasto público en la crisis 2008-2009. O sea servía para lo que fuere. En el 2011, Ollanta Humala desató el pánico de las bolsas y los inversionistas cuando ganó la segunda vuelta. Entonces entró a tallar la brigada de medios de comunicación que lo presionaron para influir en la decisión del nuevo ministro de Economía. Ollanta se dejó vapulear pero se mantuvo en silencio. Hasta que estalló el caso Alexis que fue manejado de la manera más infantil y torpe, negando relación entre los hermanos y dejando correr la interpretación de que se había producido un viaje corrupto con el que el presidente no tenía nada que ver. Inesperadamente Nadine encontró la solución al primer gran dilema de quién todavía no había juramentado: · No te acuerdas que somos amigos del viceministro de Economía, Miguel Castilla, que tiene a sus hijas en el colegio con las nuestras. Es bien visto por los empresarios y los medios. Así se retiró el nombre de Alexis en las primera páginas y apareció la figura del ministro del mechoncito y del presidente del BCR que simplemente había sido ratificado en el cargo. Todo el sistema batió palmas y nuevamente el jefe de la Economía peruana, el que maneja el dinero y dicta políticas económicas, salió de un enésimo sombrero, al margen del partido ganador de las elecciones y de lo dicho en la campaña. En resumen a Fujimori le dieron la terna dentro de la que tenía que escoger, a Toledo se le subió PPK casi al paso, García buscó entre las gente de Toledo quién le había dado la contra y Ollanta le preguntó a Nadine como calmaría los mercados y a la jauría de prensa que perseguía a su hermano. Cualquiera fuese la anécdota, el resultado fue siempre el mismo: hayan dicho lo que hayan dicho los candidatos en campaña (no shock, más trabajo, cambio responsable o gran transformación), el ministro mas importante porque maneja la plata y todo el sistema de contrataciones siempre cae del cielo o del infierno, no importa, pero es alguien puesto ahí para controlar al presidente para que justamente no haga lo que había ofrecido en las elecciones. Y a esto le llamamos democracia. 14.08.13 Columna de Wiener

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