lunes, 30 de septiembre de 2013

A la Generación “X”

 “Los que se fueron un poco antes, dejan el reto de continuar,
 con este juego tan divertido que había sido el de soñar”
 Jorge Millones-Buenos muchachos

 Eran los primeros años de la década del 90 y la izquierda peruana venia fracturada, golpeada y más dividida que nunca. Las discusiones transoceánicas sobre qué línea seguir caían en saco roto tras el derrumbe del bloque soviético, el escape de China al capitalismo, la caída del Muro de Berlín, el descrédito de la clase política nacional y el ascenso de los mal llamados “independientes” que prometían no ser políticos y terminaron siendo la mascarada perfecta de la derecha para seguir en el poder y robar hoy como si el mundo de acabara mañana.
Y llego la dictadura y el llamado a un repliegue estratégico se confundió con abandono. De un día para otro se cerraban locales partidarios y los que vociferaban en las esquinas y en los panfletos de pronto desparecieron. No más escuelas políticas, no mas talleres de formación. Otros no se fueron del todo, pero cambiaron el rollo. Cambiaron partidos por Ongs. Eso sí, escondían con cierta vergüenza su antigua militancia en la zona roja del escenario político. Eran tiempos en que uno veía como el neoliberalismo lo imponía una mafia golpista, de civiles, militares, empresarios y medios de comunicación que no tardaron en hacer un festín con las arcas del estado. El inicio sin límites del remate de los recursos naturales, previo paso por la salita del SIN. Y en esa caótica situación, de represión en cada esquina, de Colinas sueltos buscando saciar la sed de sangre de Montesinos y Fujimori, de una izquierda que decidió jugar al muertito, se levanto una generación. Una generación de jóvenes que sin partidos, ni dirección, ni medios económicos, que sin haber pasado por pre militancias y exámenes de ingreso a partidos, que ante el abandono formativo de los que creían saberlo todo, les toco el método del hágalo Ud. mismo. Una generación que se la jugó sin pedir nada a cambio. Ni honores, ni cargos, ni títulos se buscaban, el objetivo de todos era acabar con la fiesta macabra e infame de rateros sinvergüenzas y asesinos profesionales. Acabar con la dictadura, de ese tamaño era el sueño y la tarea. Y, a nuestra generación, los sabelotodo acartonados que se fueron a las tribunas a mirar lo que ellos no querían hacer o peor aún, se fueron a trabajar con el enemigo, de manera despectiva e irresponsable nos llamaron: generación “X”.
Guillermo Bermejo

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