lunes, 2 de septiembre de 2013


Alexander Yánez posa frente a la reconstrucción del verdadero rostro de Simón Bolívar, 
en la Embajada de Venezuela. 

 Lima, 01 de septiembre de 2013 (La Primera&Marcos Fernández)
 Alexander Yánez, embajador de Venezuela en el Perú, anuncia las actividades de celebración de los 190 años del desembarco de Simón Bolívar en el Callao, un día como hoy. ESCENAS La escenificación del desembarco de Bolívar en el Callao, hace 190 años, será este martes, a las 3 de la tarde, el Taller del Teatro Municipal del Callao, en el Muelle del Primer Puerto (altura de la Plaza Grau). Simón Bolívar, el Libertador de América, llegó al país el 1 de setiembre de 1823, hace 190 años. Para entonces, ya Don José de San Martín había proclamado la Independencia del Perú, pero los españoles aún permanecían en territorio patrio y los ejércitos y la economía peruana aún estaban lejos de ser los propios de una nación independiente. Bolívar llegó en un momento de peleas, enfrentamientos y dudas sobre el futuro de la República, y vino a poner orden en un recientemente inventado país independiente.
Vino a consolidar la independencia, a hacerla real, en palabras del embajador de Venezuela en el Perú, Alexander Yánez, quien ha tenido la interesante idea de recordar este momento histórico nada menos que con una escenificación en vivo a orillas del mar chalaco. —¿Cómo surgió la idea de escenificar la llegada del Libertador al Perú? —Fue una idea mía. Creo que no se ha hecho antes. Es una primera actividad en conmemoración de ese día histórico. Bolívar llegó aquí en el bergantín Chimborazo, proveniente del puerto de Guayaquil. Hay quienes dicen que llegó a la una de la tarde, pero nosotros tomamos la versión de la Gaceta de Gobierno del Perú, que dice que llegó a las 3 p.m. El hecho ocurrió el primero de setiembre, pero, como cae domingo y ha habido un feriado esta semana, lo haremos este martes para tener convocatoria. —¿Cuál es la otra actividad conmemorativa? —Será una conferencia internacional, el 6 de setiembre, en el Congreso de la República. Viene el conferencista e historiador venezolano Alexander Torre Iriarte; van a estar presentes también dos o tres historiadores peruanos. El congresista Yehude Simon está trabajando conjuntamente con nosotros en esa actividad. La conferencia se denomina “Bolívar en el Perú. 190 años de su llegada: impacto y trascendencia”. —¿Cuál fue el impacto y la trascendencia de esa llegada? —Bueno, cuando Bolívar llega al Perú el país se encontraba en una situación casi de anarquía. Ya San Martín se había retirado y había una lucha de poderes, de facciones; había desencuentros entre el presidente y el Congreso; de hecho el Congreso destituye a José de la Riva Agüero y designa a Bernardo de Torre Tagle y se había generado una situación prácticamente de ingobernabilidad y había problemas de tipo económico muy profundos. Los españoles tenían cerca de 20 mil soldados en el Perú. Es decir, la independencia que declara San Martín en 1821 tiene el mérito de haber sido uno de los más grandes gritos de independencia, pero en la práctica no hubo tal independencia. La independencia fue fundamentalmente de Lima y alguna otra provincia del Perú, pero la presencia española era muy fuerte. Bolívar llega en esas circunstancias de ausencia de liderazgo, de confrontación de poderes, de estancamiento económico, de graves problemas sociales y una profunda crisis militar. El ejército que dejó San Martín fue destruido y derrotado en los dos años siguientes. A Bolívar lo recibieron de una manera apoteósica: se concentraron en el puerto del Callao sectores políticos, militares, sociales, culturales, que lo vinieron a recibir y lo acompañaron desde el Callao hasta la casa que se le ofreció en Lima, hoy está ubicada entre el jirón Azángaro y Junín. Esa fue la primera casa. Y a lo largo de ese recorrido había gente arrojando flores, gritando vivas; había una gran esperanza en él para volver al orden. —¿Bolívar le dio ese orden al Perú? —En primer lugar, reorganizó el Ejército que estaba destruido. Tuvo que construir prácticamente un nuevo ejército. Segundo, reorganizó el Estado. El Congreso le otorga poderes dictatoriales a Bolívar, porque la situación era crítica. El Congreso dice en su texto que solo un poder centralizado y fuerte podía poner orden. Una vez que él asume los poderes dictatoriales en 1824, el 10 de febrero, logra la organización del Ejército y la reorganización del Estado, de las finanzas. Y es en ese marco que comienza la Campaña del Sur, que se inicia en junio de 1824 y culmina en diciembre del mismo año con la Batalla de Ayacucho. Como sabes, el 6 de agosto, en la Batalla de Junín, es donde por primera vez en 14 años se derrota a las tropas españolas en el Perú. —¿Bolívar consolidó la Independencia del Perú? —Sí, sin duda. Hay quienes de alguna manera no le otorgan a Bolívar el lugar que se merece en el contexto de las luchas de la independencia en el Perú; una minoría, afortunadamente, pero sin duda, quien logra la expulsión definitiva de los españoles de tierra americana es el Libertador Bolívar. Alguien me dijo que el Perú tenía el mérito de tener dos libertadores: San Martín, que hace la declaratoria, y Bolívar, que la ejecuta. Yo diría que el Perú tiene tres libertadores: San Martín, que la declara; Bolívar, quien, como máximo jefe del Ejército Libertador, la ejecuta, y Antonio José de Sucre, que conduce la Batalla de Ayacucho del 9 de diciembre y a quien se le otorga el título de Libertador del Perú que él nunca utilizó. El Perú tendría tres libertadores desde mi punto de vista. —¿El sueño bolivariano de la unidad latinoamericana sigue vivo? —Yo creo que sí. La afirmación evidente es la creación de la Unasur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac), de Petrocaribe y de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP); son mecanismos, esquemas, instrumentos de integración. Se requiere esfuerzos, se requiere conciencia de los pueblos, de todos los actores que pueden contribuir a que América Latina y el Caribe tengan una propia identidad y se establezcan como un bloque sólido para enfrentar los grandes retos de la globalización.

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