jueves, 12 de septiembre de 2013

Comunidades pesqueras luchan por regularización de sus territorios

Brasil
 Adital
 Foto: Divulgação/ Divulgación"
Nosotros, pescadores y pescadoras artesanales, responsables de cerca de 70% de la oferta del pescado nacional de calidad, necesitamos garantizar nuestro territorio, nuestra cultura, nuestro trabajo". Estas son palabra de una pescadora del Movimiento de Pescadores y Pescadoras Artesanales (MPP), que con el objetivo de garantizar la permanencia de las comunidades pesqueras en sus tierras, se ha propuesto recoger un número de la firmas equivalente al 1% del electorado brasileño, para poder introducir en el Congreso Nacional un proyecto de ley de Iniciativa Popular. Si éste es aprobado, posibilitará la regularización de tales territorios, siendo ésta una de las principales iniciativas de la Campaña Nacional de Regularización de Territorios de las Comunidades Tradicionales Pesqueras, lanzada en Brasilia, el año pasado.
En cualquier visita atenta y observadora a las playas y los ríos brasileños, incluyendo las áreas que quedan fuera de las grandes ciudades, se puede constatar la desaparición gradual de pequeñas embarcaciones y también de las antiguas casas de pescadores nativos. En su lugar, lo que se, son muy pocas o ninguna embarcación y espacios ocupados por casas de veraneo, hostales, hoteles, restaurantes y otras empresas [turísticas]. Amenazadas por el avance de acuicultura empresarial y de otras grandes empresas, las comunidades pesqueras vienen perdiendo sus territorios cada año. Son considerados territorios de pesca, los lugares de embarque y las rutas de los barcos, los sitios sagrados y las áreas necesarias para la reproducción física y cultural del grupo. La cartilla educativa sobre el Proyecto de Ley, lanzada por el MPP, muestra que el abandono de los pescadores artesanales, es histórico en Brasil, a pesar de albergar en su territorio aproximadamente 305 pueblos indígenas, comunidades quilombolas, comunidades pesqueras, gitanos y muchas otras comunidades tradicionales repartidas por el campo y las ciudades. El estado brasileño negó, a lo largo del tiempo, la historia de las comunidades pesqueras, en su mayoría compuestas por indios y ex esclavos. "Esto ocurrió mediante el establecimiento de reglamentos para la pesca, como la prohibición de pesca de arrastre, el requisito de registrarse en la Capitanía de Puertos, la creación de Colonias de pescadores, de los distritos de pesca, extendiendo el control sobre las formas de vida y los territorios de las diferentes comunidades", explica la Cartilla. Para el MPP, ignorando la importancia económica, social y cultural de la pesca artesanal, el Estado invierte en políticas desarrollistas que promueven el avance de los grandes proyectos económicos en áreas históricamente utilizadas por las comunidades tradicionales, amenazando su territorio y patrimonio cultural. La situación empeora en la medida en que el gobierno, ante la presión de los empresarios y terratenientes, afloja la legislación ambiental con el fin de favorecer la expansión del agro e hidro-negocio, incluso en áreas de preservación permanente (manglares y los bosques ribereños). El MPP continúa explicando que, con la Constitución de 1988, las Colonias de Pescadores fueron equiparadas, en sus derechos sociales, a los Sindicatos de Trabajadores Rurales. Se abrió la posibilidad a las Colonias de elaborar sus propios estatutos, adecuándolos a la realidad de sus municipios. Resulta que, a pesar de los avances conquistados por pescadores y pescadoras, nuevos desafíos deben enfrentarse, para que ellos y ellas puedan seguir existiendo. No sólo como una profesión reconocida por el Estado, sino también para que sus conocimientos sobre las mareas, los vientos, las distintas especies de peces, el ciclo reproductivo de las mismas, es decir, para que estos saberes tradicionales puedan transmitirse a las generaciones futuras. La expectativa del MPP es que hasta 2015, el Proyecto de Ley que garantiza el derecho al territorio de las comunidades tradicionales pesqueras sea enviado al Congreso Nacional. Traducción: ricazuga51@yahoo.com

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