miércoles, 25 de septiembre de 2013

EL LADO OCULTO, PERVERSO, SORDIDO Y VIOLENTO DE LIMA METROPOLITANA

 Enrique M. Jaramillo García
ejaramillogarcia@hotmail.com

 “Una infancia vagabunda, callejera, que no va a la escuela –que no se prepara, por ende, para una adultez útil-, que está, en una palabra, dejada a la mano de Dios, porque está dejada de las manos de la sociedad, no representa nunca una cuestión que la resuelven campañas de arrestos y sanciones”. 
Sebastián Salazar Bondy

 Lima, la capital de la República del Perú, para algunos la tres veces coronada ciudad jardín, y para otros Lima La Horrible, actualmente es una inmensa ciudad donde existen zonas de apartheid social; y en cuyo lado oculto, perverso, sórdido y violento, deambulan cientos y miles de niños, niñas y adolescentes vagabundos, callejeros, muchas de las veces dedicados al consumo de sustancias psicoactivas y la práctica de conductas marginales, a vista y paciencia de ‘autoridades’ y operadores de infancia, tanto de las instituciones públicas y privadas; y los más grave, a casi veinticuatro años de vigencia de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es preciso señalar que estos niños, niñas y adolescentes son miembros generalmente de familias pobres, que viven en la miseria en las periferia y márgenes de la sociedad, de madres prostitutas, de padres drogadictos o delincuentes, de parejas fugaces o con relaciones desintegradas, de familias inestables acosadas permanentemente por todo tipo de problemas sin solución, o de familias donde impera la violencia y el maltrato físico y psicológico. Todas estas situaciones de subdesarrollo humano facilitan que el niño, niña y adolescente deba acudir a la calle para encontrar espacios de sobrevivencia.
Muchos de ellos provienen de familias donde la mujer es la responsable del hogar y los niños deben conseguir recursos económicos desde muy temprana edad, para aportar al sostenimiento del hogar. Esta situación es más aguda y dramática aún, cuando la enfermedad se hace presente en uno de los miembros de la familia. Ahora bien, el lado oculto, sórdido, perverso y violento de las calles en la urbe limeña, se presentan como un espectro amplio de estímulos para el niño, niña y adolescente pobre y excluido. Lamentablemente, las calles les ofrecen respuestas inmediatas para satisfacer sus necesidades básicas, es una fuente de ingresos, lícitos o ilícitos. Las calles son espacios sociales donde el niño adquiere y aprende a conseguir lo que necesita para sobrevivir en medio de la miseria. Las calles, son también para esta infancia vagabunda una aventura y una oportunidad de autonomía, pero también de anomia social. Sin embargo, en este lado oculto, sórdido y perverso está presente la explotación sexual infantil, la explotación del trabajo callejero, la inserción en redes de tráfico de estupefacientes y delincuenciales. De este modo, estamos asistiendo a la emergencia de una nueva forma de fascismo de la sociedad, donde el deterioro humano provocado por la pérdida de referencias familiares, comunitarias, escolares y laborales es el pan de cada día. Como es sabido, para ‘enfrentar’ esta lacerante realidad en la que ‘viven’ miles de niños, niñas y adolescentes en Lima Metropolitana, desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, hace algunos meses lanzaron con bombos y platillos el Programa Yachay. A pesar de ello, en la realidad concreta los funcionarios de este programa recurren como siempre a lo más fácil y expeditivo, vigilar y castigar a esta infancia. La mejor prueba de nuestra afirmación, es cuando constatamos que los funcionarios del Programa Yachay, recurren para cumplir su ‘misión de protección’ a esta infancia a la Ley N° 28190, Ley que protege a los menores de edad de la mendicidad, ignorando que el año 2006, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, recomendó al Estado peruano su derogatoria. En el colmo de su ignorancia y desconocimiento de estas recomendaciones, los que toman las decisiones políticas en este programa hacen circular afiches a todo color, tanto en las instituciones públicas y privadas con el siguiente contenido: “Tu dinero Los condena a la mendicidad: ¡Cambia de Conducta! Denuncia a la Comisaría más cercana e infórmate en WWW.minp.gob.pe/yachay. Ley N° 28190 Ley que protege a los menores de edad de la mendicidad. Programa Yachay. Por los derechos de la niñez y adolescencia en situación de calle”. Como ciudadanos comprometidos con la condición humana de los niños en situación de calle, de ninguna manera podemos aceptar pasiva y acríticamente que estas cuestiones de miseria, pobreza, y exclusión social en la que ‘viven’ miles de niños, niñas y adolescentes se resuelven con campañas de arrestos y sanciones. Seamos más creativos, promoviendo actividades donde el binomio educación y trabajo, sea el eje que oriente nuestra práctica social con este sector emblemático de la infancia. Lima, 31 de Agosto de 2013.

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