sábado, 14 de septiembre de 2013

La represión de los maestros de la CNTE en el en el Distrito Federal

tomado del fb periodico madera
 Manuel Aguilar Mora
 La represión al plantón de maestros de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) y aliados en el Zócalo esta tarde del 13 de septiembre debe ser considerada como un jalón esencial de la lucha de los trabajadores de México en su trayectoria hacia su constitución como un bloque sociopolítico independiente y autónomo, situación necesaria para erigirse como la alternativa revolucionaria e independiente que requiere el pueblo de México para salir de la terrible crisis en la que la han llevado los gobernantes de los tres partidos burgueses el PRI, el PAN y el PRD en alianza con los gobiernos imperialistas, principalmente de EUA.
Una lucha ejemplar Desde mayo pasado la muy amplia corriente democrática (aunque todavía no mayoritaria) de la CNTE dentro del SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación), el sindicato más grande del país con cerca de 1.5 millones de trabajadores, ha protagonizado una lucha en el centro de la República con consecuencias mayúsculas para la lucha de clases del país. Se instaló un plantón en el Zócalo, la plaza central de la ciudad de México, corazón de los poderes federales y locales y lugar sede de ritos y mitos de la nacionalidad mexicana. Su objetivo: luchar contra la (contra)reforma educativa promovida por el nuevo presidente priista Peña Nieto, que tiene como objetivo destruir el sindicato, “evaluar” y después despedir miles de maestros por “incompetentes” y proseguir el curso de privatización de la educación atacando el bastión más poderoso de la educación pública, laica y gratuita que es el sistema de educación primaria y secundaria de la Secretaria de Educación Pública (SEP). La vanguardia y los protagonistas principales de esta lucha fueron los profesores de la Sección 22 de Oaxaca del SNTE en poder por completo de la CNTE y que agrupa a más de 70 mil maestros que son la columna vertebral de la oposición democrática en ese estado sureño, con un población mayoritaria indígena. A fines de agosto, cuando las cámaras de diputados y senadores aprobaron la (contra)reforma educativa de Peña, a pesar de las múltiples manifestaciones, mítines, plantones y protestas en el Distrito Federal y en numerosas ciudades de la República, miles de maestros se descolgaron para reforzar el plantón gigante del Zócalo y redoblar la lucha ahora por la derogación de las leyes aprobadas. Entre todos los agrupamientos destacó con mucho el enorme contingente de profesores oaxaqueños, calculado en alrededor de 30 mil. Profesores de Veracruz, de Michoacán, de Guerrero, de Morelos, de Tlaxcala, del estado de México, de Chiapas y de sectores minoritarios de las secciones IX, X y XI del Distrito Federal llenaron la plaza más grande del país con sus tiendas de campaña y sus modos prehispánicos de vida. El pasado 11 de septiembre una grandiosa manifestación de cientos de miles de maestros y trabajadores solidarios que rodearon el recinto presidencial conocido como la casa de Los Pinos, paralizó el centro y el poniente de la gigantesca urbe de México. La soberbia represiva priista Mientras tanto, la soberbia gubernamental, adobada con el estilo del priismo restaurado de Peña Nieto, daba palmaditas a los dirigentes sin hacer concesión alguna. La derecha y las dos grandes televisoras que contaminan los medios de comunicación con su discurso altanero contra las demandas populares y de los trabajadores, promovían un clima de linchamiento de los maestros, convocando a las autoridades, en especial al gobierno del D.F. encabezado por el perredista Miguel Ángel Mancera, a que recurrieran a la represión del plantón que desquiciaba la vida urbana y los lucrativos negocios del centro histórico de la ciudad. Esta tarde las furias represivas de los gobernantes se decidieron a emprender el desalojo de los maestros del Zócalo y decenas de miles de policías federales y de la ciudad (con una retaguardia militar, también de miles de efectivos, acuertelada en el Palacio Nacional para ser requerida si fuera necesario) invadieron el enorme espacio que ocupa el centro histórico de oriente a poniente y de norte a sur, y en unas horas el Zócalo estaba ya desocupado. Hay decenas de detenidos, maestros y ciudadanos solidarios con su lucha. La CNTE, una agrupación no centralizada y cuya dirección, una especie de federación, responde más bien a los reclamos de sus secciones y que está penetrada profundamente de influencias del PRD, ha decidido reconstruir el plantón en la plaza de la Revolución, cerca del centro histórico. Los inumerables sectores solidarios se encuentran realizando mítines, bloqueos de avenidas y protestas que seguramente seguirán en las próximas horas y día. Tal y como lo expresó Miguel Ángel Osorio Chong, el secretaio de Gobernación, el personaje más importante del gobierno después del predidente, en su conferencia trasmitida en red nacional unas horas después del desalojo de los profesores del Zócalo, el motivo oficial central que justificó el desalojo del plantón plebeyo y rebelde de la CNTE es el hecho político del ritual central anual del presidente de la República que constituye la celebración de los “días patrios”, en donde el gobierno despliega todo el boato de una serie de actos en conmemoración de la “independencia” bicentenaria de México con repecto a España: el “grito” del presidente desde el balcón del Palacio Nacional la noche del 15 de septiembre y el despliegue de las fuerzas armadas del ejército y la marina en un desfile el 16 de septiembre. El escenario principal de estos actos de festejo de una “independencia” de discurso demagógico cuando en realidad es hoy México un país más que nunca dependiente de EUA y de otros países imperialistas (incluido el español), es precisamente el Zócalo de la ciudad de México. Este domingo Peña Nieto dará su grito y el abucheo que oirá de la multitud será uno de los peores (y ha habido muchos) de los que se tenga memoria. La crisis del progresismo y el reformismo Cada vez los hechos contundentes de la lucha de clases se hacen más abrumadores ante las vanguardias de los trabajadores, de los estudiantes, de los profesores y en general populares del país. Hace cuatro años un acontecimiento de parecida envergadura cimbró al movimiento democrático e independiente de los trabajadores: en octubre del 2009 el gobierno panista de Calderón Hinojosa ocupó militarmente la compañía de Luz y Fuerza del Centro, liquidándola y por tanto dando un golpe mortal al sindicato más antiguo y combativo del país el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). La dirección burocrática del antiguo SME no reaccionó ni de lejos ante el golpe con acciones igualmente contundentes que involucraran a los mas de 40 mil trabajadores del sindicato y los colocaran en el centro de una oposición proletaria al régimen. El SME, sin materia de trabajo, fue languideciendo y perdiendo afiliados, miles de los cuales aceptaron las liquidaciones monetarias ofrecidas por el gobierno. Fue una derrota terrible para el movimiento de los trabajadores que fue difícil digerir para muchos activistas y militantes sindicales y políticos de vanguardia, la mayoría de los cuales eran simpatizantes del PRD y de su dirigente incontestado más importante en ese momento, López Obrador (AMLO). Los golpes que recibe la CNTE se están dando en condiciones diferentes y tienen todas las posibilidades de permitir que hoy aparezcan las premisas del surgimiento de sectores que vayan sacando las lecciones de estos acontecimientos para que se forje una verdadera alternativa de izquierda independiente, democrática e internacionalista en el seno de importantes agrupamientos en lucha. El gran obstáculo que en los últimos 25 años ha sido el PRD para la construcción de una auténtica alternativa de izquierda democrática, independiente e internacionalista, sufre una crisis profunda, desgarrado por divisiones internas y un constante desangramiento. Desde hace un año, AMLO decidió alejarse del partido y de facto ha producido una escisión en sus filas llamando a la construcción del Movimiento de Renovación Nacional (Morena) como un nuevo aparato para sus propósitos electorales, una especie de un PRD bis sin las lacras que actualmente hunden al partido matriz en el pantano del colaboracionismo. En efecto, la dirección actual del PRD, los amplia y popularmente conocido como los Chuchos,encabezados por Jesús Zambrano, un ex guerrillero de la Liga Comunista 23 de Septiembre, han llevado al PRD hacia un giro derechista que los ha convertido en los socios de “izquierda” del Pacto por México. Este pacto ha sido pergueñado por Peña Nieto y el PRI para atraer a la “oposición sistémica” del PAN y el PRD al redil de su proyecto de (contra) reformas laboral, fiscal, educativa y energética para lograr su aprobación en el Congreso ya que el PRI carece de la mayoría requerida para reformar la Constitución. Las quejas de los perredistas que se oponen a los chuchos son sólo eso, lamentos sin efecto porque el PRD está ya bien integrado al régimen priista restaurado. Los amplios sectores descontentos masivos de militantes, simpatizantes o meros electores que han favorecido por más de dos décadas al PRD están lléndose al Morena o simplemente se encuentran atónitos marcando el paso (pata no hablar de los desengañados que simplemente se apartan de toda política, que no son pocos). AMLO y su Morena, que se jactan de contar con miles de comités y decenas de miles de afiliados en todo el país, han sido especialmente cautos en realizar acciones al nivel que ameritaba la situación del plantón del CNTE y que exigía para su victoria. Su solidaridad ha sido de apoyos desde lejos. AMLO se ha pronunciado y ha convocado a movilizarse contra la (contra)reforma energética que viene a continuación. La completa privatización de Pemex y de la CFE (Comisión Federal de Electricidad), un objetivo central del gobierno de Peña, será la prueba de fuego para él y su Morena. Mientras tanto, por el momento se mantiene a la expectativa sin apostarle mucho a la solidaridad con los maestros de la CNTE. ¿Qué hacer? Estas posiciones de las corrientes nacionalistas de origen neocardenistas e incluso estalinista han llegado agónicas a la situación actual. Es muy patente que se está abriendo una nueva etapa en la historia de la izquierda de México. Los embriones de ella se encuentran dispersos y todavía hay mucha confusión producida por las décadas de la influencia de la ideología y la política nacionalista y estalinista. Pero la dimensión de los abrumadores retos que confrontan los trabajadores en México no esperan y sacudirán consciencias, eliminarán complascencias y destruirán impotencias fatalistas. En México hoy la lucha por una huelga nacional es la tarea clave de la agitación y la propaganda de los núcleos de vanguardia militante y activista. Y esta lucha está íntimamente vinculada a la movilización de los trabajadores contra las burocracias de los charros y por la independencia y la democracia sindicales, por la autogestión obrera de Pemex y la CFE como únicas formas de evitar su total privatización y entrega al capital imperialista, en suma, por la cosntrucción de la alternativa organizativa de los trabajadores independiente, democrática e internacionalista que es necesaria para garantizar las victorias de las próximas luchas del pueblo de México. México, D.F. a 13 de septiembre de 201

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