jueves, 12 de septiembre de 2013

MAÑANA ¿QUÉ PAÍS QUEREMOS PARA NUESTROS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES?

 Enrique M. Jaramillo García
ejaramillogarcia@hotmail.com
 “En un país de extrema miseria es una cita subversiva. 
Democratizar el Perú significará construir otro tipo 
de relaciones sociales y otra forma de organizar el poder. 
La democracia exige la revolución social.
 Eso es así no sólo porque existe pobreza y miseria, 
sino sobre todo porque cada vez se admite
 menos la desigualdad.
 Las crisis, como la que estamos padeciendo,
 no son únicamente ocasiones para el desaliento; 
también permiten ampliar las perspectivas y buscar nuevos caminos”.
 Alberto Flores Galindo
 Estamos a muy escasos días de ¿“celebrar”? un año más de nuestro aniversario patrio. Es decir, ciento noventaidos años de independencia política y vida republicana. Sin embargo, lo que Jorge Basadre llamó “la promesa de la vida peruana”, es decir, la expectativa de una vida feliz para todos los peruanos (1947), aún está por construir y conquistar. Si bien es cierto, que el Perú atraviesa por un crecimiento macroeconómico, lo paradójico de esta cuestión, es la persistencia de una extrema desigualdad y miseria que golpea con mayor dureza y sin piedad a nuestros niños, niñas y adolescentes, no sólo en el Ande y la Amazonía, sino también en las grandes ciudades y ciudades intermedias de la Costa peruana. Esta triste realidad, nos muestra familias populares desgarradas por la migración y la falta de oportunidades para acceder a un trabajo digno, libre y liberador que les permita vivir con dignidad. Ahora bien, desde el lado más elitista de la sociedad peruana, especialmente desde la mal llamada clase dirigente y los poderes fácticos, que históricamente ha usufructuado el patrón del poder del Estado, nos pretenden convencer que vivimos en un país con inmensas oportunidades y posibilidades para salir de la situación de desigualdad, pobreza y postración, olvidándose que el Perú es una “nación en formación” cuyo “cimiento” es lo andino (Maríategui, José Carlos, 1970) y lo cholo (Quijano, Aníbal, 1983), que en estas últimas seis décadas, significó el encuentro entre mundos que ha sido nombrado como “desborde popular” por José Matos Mar (1984).
La metáfora es apropiada, para identificar el proceso de migración que rompió todos los diques y modelos de la República criolla (Portocarrero, Gonzalo, 2013). El Perú de los albores del siglo XXI, no podemos negarlo,sigue arrastrando una “herencia colonial”, que hasta la fecha significa para un 30% de peruanos la vigencia y reproducción de la servidumbre y la desigualdad (Cotler, Julio, 1978) en medio del intenso proceso de globalización neoliberal, que sólo beneficia a los más fuertes y pequeñas élites económicas y políticas, a contracorriente de condenar a la miseria y desprotección a inmensas poblaciones marginadas en el Ande, Amazonía y ciudades de la Costa, y a la que no escapan los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Seríamos mezquinos en no saber reconocer el crecimiento de la economía, pero no podemos cerrar los ojos y callar en mil idiomas, que este inusitado crecimiento económico que vive el Perú, sólo está basado en la exportación de materias primas, entre ellas los minerales y el gas de Camisea. Entonces, mientras sigamos siendo un país desindustrializado y exportador de piedras (Ugarteche, Oscar, 2000), ¿de qué progreso y bienestar nos pueden hablar los empresarios mercantilistas y la clase política parasitaria, corrupta y encima mentirosa? En estos días, todos los peruanos somos testigos impotentes de los actos de corrupción en la que se encuentran comprometidos tres ex - presidentes de la república: Alberto Fujimori, preso por actos de corrupción y violación de los derechos humanos; Alan García, investigado por actos de corrupción e indultos indebidos a bandas de narcotraficantes; y Alejandro Toledo, investigado por enriquecimiento indebido; y el actual presidente Humala, que nos mintió a todos los peruanos con el cuento de la gran transformación y la economía nacional de mercado, pero que sigue aplicando a pie juntillas el fracasado modelo económico neoliberal. Mientras este modelo de “crecimiento y desarrollo” continúe, estamos condenados a la insignificancia como país y sociedad. Estamos a ocho años de conmemorar el bicentenario de la independencia del Perú, y hasta la fecha no hemos sido capaces como Patria y Nación, de ser beneficiarios del legado que significó en el siglo XVIII, el pensamiento de las luces de la revolución francesa, que contribuyó al movimiento de independencia y emancipación de América Latina. Los valores de la: LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD, todavía están por conquistar y construir en nuestro país. Dicho lo anterior, como decía Alberto Flores Galindo, democratizar el Perú significaría construir otro tipo de relaciones sociales, económicas, políticas y otra forma de organizar el poder. Una verdadera democracia exige una revolución social, económica, política y cultural. Esta es la exigencia de la época, no sólo porque hoy en día existe desigualdad, pobreza y miseria, sino sobre todo porque cada vez se admite menos la desigualdad y exclusión. La crisis de valores democráticos como la que estamos viviendo hoy, no son únicamente ocasiones para el desaliento y la desesperanza; sino también nos permiten ampliar nuevos horizontes de sentido y buscar nuevos caminos liberadores para lograr la felicidad de todos los peruanos, en especialpara los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, ofreciéndoles oportunidades para el desarrollo de sus capacidades y habilidades mediante la oferta de una educación y salud de calidad. Si realmente estamos convencidos y comprometidos con la construcción de una verdadera democracia, que sea tolerante e incluyente, nos esperan nuevos retos y desafíos que cumplir como ciudadanos; sólo en esta medida estaremos honrando los sueños de tantos peruanos ilustres como Manuel Gonzáles Prada, José Carlos Mariátegui, José María Arguedas, Alberto Flores Galindo y Jorge Basadre quienes soñaron hacer del Perú una Patria y Nación realmente democrática, que ofrezca una vida feliz para todos los peruanos del Ande, Amazonía y la Costa. Es el país que queremos hoy y mañana, para el 38% de niños, niñas y adolescentes que tienen menos de 17 años de edad. Lima, 15 de Julio de 2013.

No hay comentarios: