lunes, 14 de octubre de 2013

El error y los vacantistas

 El presidente recabó permiso del Congreso para ausentarse varios días y atender la reunión anual del foro de APEC en Indonesia, junto con una conferencia en Bangkok, Tailandia. Un día antes del fin de la reunión de autoridades de APEC, a la que no asistió Obama por los problemas con el Congreso, ni Peña Nieto de México, el presidente Humala partió sorpresivamente con dirección a Lima y aprovechó una “escala técnica” en París, para realizar una reunión con el presidente François Hollande. Esta es la historia, más o menos oficial, matizada con argumentos menos creíbles por los siempre listos del gobierno: se avisó de último momento, fue una conversación informal, etc. El hecho es que hubo un plan de viaje que se modificó sin dar aviso y que hay alguna agenda con Francia que no está muy clara. Hasta ahí el error del presidente y si se quiere de su canciller, que paga los platos rotos. Pero en el Congreso, que aprobó sin reticencias el periplo asiático, y en el que anteriormente hubo tremendo jaleo por un pedido de permiso para viajar a Caracas ha habido un zapateo tremendo, acompañado por algunos medios de comunicación, y la palabras “infracción constitucional” y “vacancia” se han repetido varios días como quién hubiese estado pensando en tumbarse al presidente y se encontrara con el pretexto. Los fujimoristas que parecen andar en busca de algún tema contra Humala han sido los más duros en condenar la arbitrariedad del presidente y su falta de respeto al Congreso. Algo como para sonreír en un sector político que siempre ha proclamado que su jefe político era arbitrario, autoritario y dictatorial, para tener más eficacia en lo que hacía, y que cerró el Congreso poniéndole un tanque en la puerta. Claro, para el caso se ha recordado el viaje no autorizado, desde otra reunión de APEC en Brunei, hacia Japón, llevándose el avión presidencial, en el que trasladaba el cargamento de evidencias y tesoros que llevaba de Lima, y desde ahí renunciar por fax. También se podría recordar los viajes que el “chino” de los 90, hacía con sus hijos en ruta oficial, con paradas en Disneylandia sobre los cuales sobraban las autorizaciones y rendiciones de cuentas. Sin duda, el partido naranja debería callar por vergüenza en este tipo de temas. Pero lo esencial es que el incidente ha desatado un extraño mecanismo, como si hubiese mucha gente esperando el “error” de Humala para cuestionar su legitimidad como gobernante. Hecho curioso que confunde, porque el actual presidente no es un riesgo para los intereses económicos más poderosos, ni para los partidos que se proyectan al poder el 2016. Al parecer es otra cosa. Tal vez la operación política de la que hablaba Du Bois. Cómo imponer en el país condiciones que reduzcan las desconfianzas e inestabilidades de las que se queja el gran capital. 14.10.13 www.rwiener.blogspot.com

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