martes, 1 de octubre de 2013

Ella y yo, en segunda vuelta


 Marco Enríquez-Ominami: "...mientras la Concertación que ella representa quiere superar la pobreza a punta de bonos y cajas de mercadería, nosotros queremos hacerlo a través de una repartición equitativa y sostenida de las oportunidades y las ganancias de las empresas...".

 Trayectos distintos llevan a lugares distintos. Bachelet y yo probablemente compartimos los mismos objetivos y las mismas buenas intenciones, pero nos diferencian los trayectos. Porque matices más, matices menos, ambos queremos -sinceramente- superar la pobreza, mejorar la educación, llevar a Chile a los más altos estándares del desarrollo. Queremos, en definitiva, hacer de Chile un mejor país. Pero mientras ella camina anclada a los mismos políticos de siempre, ya curtidos y acomodados, y a los grandes intereses económicos, el camino que yo recorro se nutre de experimentados rostros nuevos, de profesionales y académicos de primer nivel, de nuevos líderes provenientes de todas las comunas del país, con una pasión y una vocación de servicio a toda prueba.
Porque mientras la Concertación que ella representa quiere superar la pobreza a punta de bonos y cajas de mercadería, nosotros queremos hacerlo a través de una repartición equitativa y sostenida de las oportunidades y las ganancias de las empresas. Queremos que Chile sea un país soberano y digno frente a sus vecinos, pero yo quiero lograrlo haciendo que las ganancias del cobre se queden en Chile y en nuestras regiones. Ambos queremos una mejor educación, pero yo quiero hacerlo a través de un sistema que no esté basado en la discriminación, de una educación que sea realmente pública, gratuita y de calidad. Y quiero hacer esto con la ayuda de profesores, no solo de ingenieros, y en acuerdo con los estudiantes y pedagogos, no siguiendo el amén de economistas conservadores y algunos sostenedores que buscan el lucro solamente. Mientras yo quiero empoderar a las regiones, comunas y a sus habitantes, ella quiere mantener el poder concentrado en el Ministerio de Hacienda. El camino que yo he trazado es nuestra diferencia fundamental y nuestra principal ventaja. Porque desde el gobierno de Lagos Chile está anclado. Chile no ha crecido, y cuando ha crecido no ha importado, porque las diferencias económicas se mantienen, los pobres siguen pobres y las clases medias no tienen derecho ni a enfermarse ni a educarse ni a envejecer, porque si lo hacen, vuelven a ser pobres o a endeudarse, que es como ser pobres, pero mañana. La Concertación propone un cambio que en realidad es más de lo mismo y con los mismos. Nosotros proponemos desanclar a Chile para alcanzar el desarrollo humano y la democracia para todos y todas. El cambio que propone la candidata es como un mal sueño. Ahí todo se repite, corremos, gritamos y pataleamos, pero nos quedamos siempre donde mismo. La única solución para terminar ese mal sueño es despertar. Yo propongo despertar. Por eso es que los objetivos con Michelle nos unen, y los trayectos nos diferencian. Porque para nuestra candidatura el norte es el desarrollo humano, no el desarrollo de los promedios, del crecimiento obsesivo y de lo "medible", porque lo medible es engañoso. Es una excusa para dejar todo igual. Nicanor Parra lo dice claramente: "Hay dos panes. Usted se come dos, yo ninguno. Consumo promedio, un pan por persona". El desarrollo que promueve nuestra candidatura es uno que los chilenos y chilenas podrán ver y sentir. Un desarrollo humano tangible y sostenido. Porque mientras la que ya fue Presidenta promete a la gente bonos que se desvanecerán en el aire de las cuentas del supermercado, el desarrollo que yo propongo podremos heredarlo a nuestros hijos, y nuestros hijos a sus nietos. Esa es la democracia económica que lograremos, y el crecimiento repartido y sostenido en el tiempo que prometo. Con la derecha de Matthei nos separa un abismo ético y una concepción de la vida en común. Por eso es importante que Bachelet y yo pasemos a segunda vuelta. Porque de ese modo los chilenos y chilenas mostraremos que existe un acuerdo significativo en las metas de justicia y equidad social. Y por eso es crucial que triunfe nuestro proyecto, porque es el único que ofrece un camino diferente y de cambios reales y sostenibles. El caminar que lidero, estoy seguro, nos llevará a otro Chile. Uno donde viviremos mejor, pero además donde viviremos mejor todos juntos. Marco Enríquez-Ominami

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