jueves, 3 de octubre de 2013

Periodismo que hace daño

Ya sería mucho pedirle a Aldo M que tenga en cuenta el simbolismo de las fechas. Pero no puede pasarse por alto que haya escogido el día del periodista, que coincide con el de las personas mayores, para decirle a don César Lévano desde “comunista de mierda”, hasta “poquita cosa” y presumir que le queda corto tiempo de vida (“está jugando los descuentos”), y que lo haya hecho casi como saludo a la entrada de un nuevo director en Perú 21, que debe creer que es el puesto que le correspondía. El hecho es que ha ofendido la calidad profesional y personal de uno de los periodistas de mayor trayectoria y a la persona de un veterano que sigue en su puesto de combate para orgullo de las siguientes generaciones, a la vez que ha colocado en muy mala posición al medio en el que escribe, con otro que publicó la columna de Lévano que suscita las iras del engreído, y en la que no se ofende a nadie, menos al padre del susodicho, que además reconoce que su padre fue colaborador de Haya de la Torre y que hasta lamenta que votara por Belaúnde, cuando tenía para hacerlo por el APRA. Cómo explicar que si Luis Alva dice en un libro que (refiriéndose a Sigfrido Mariátegui): “El “chico” Mariátegui, como le llamaba Haya de la Torre, era fervoroso aprista”, Aldo M comente que se trata de una “amable ligereza”; y cuando Lévano pregunta: “no sé por qué se unió al APRA” (vinculándolo a las ácidas polémicas que Víctor Raúl mantuvo con José Carlos), consigne redundantemente que se trata de una “usual mala leche agria”. Es evidente que el “chico Mariátegui” de esta época se siente muy próximo a Alfonso Ugarte, y especialmente a AGP, como lo demostró a lo largo del segundo gobierno de quién poco antes de las elecciones llamó una “morsa ebria bailando en un tabladillo”.
Si le gustan tanto los ligeramente amables amigos de la estrella, si lamenta que su padre no haya votado por ellos en vez de por FBT, si hasta llega a creer que Haya se reconcilió con su abuelo después de muerto (lo que excusaría que alguno de sus hijos colaborara con él), ¿dónde está la ofensa o la “mala leche agria”, en lo que escribió Lévano? No queda sino pensar que es porque Lévano es rojo, o comunista de m (como él mismo es Aldo M, sin mayor discusión), y que cuando alguien de esta filiación se mete con lo suyo entonces el asunto deja de ser amable y hay que satirizar la vejez, ningunear a la persona, fabricar leyendas, sin referencia alguna con el punto que originó el intercambio: que uno de los hijos del Amauta estuvo vinculado al APRA, como otro lo estuvo a Acción Popular. Sin que decir esto signifique ninguna falta de respeto por los muertos. 03.10.13 www.rwiener.blogspot.com

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