jueves, 21 de noviembre de 2013

Lo que le molesta y lo que le gusta a Fuad Khoury

 ¿A qué no saben a quién anda persiguiendo el contralor Fuad Khoury, el que se colocó un sueldazo contra la opinión de SERVIR y que viaja al exterior la mayor parte del año, y no tiene nunca ninguna opinión sobre licitaciones, contratos y grandes gastos públicos? 
 Pues, obvio, al presidente regional de Cajamarca, al que lo tiene en la mira desde que se inició el conflicto de Conga, y como diría Alan García, lo quiere inhabilitar porque se proyecta a ser nuevamente presidente regional y hasta tiene aspiraciones presidenciales. Y, también obvio, a la alcaldesa de Lima, a pocos días de una votación para recomponer el Consejo Municipal, poniendo en duda el mayor activo que incluso sus enemigos le reconocen, que es su limpieza en el manejo de los recursos públicos.
Transparencia dicen que es esto, los medios que sólo por coincidencia son enemigos jurados de Santos y Villarán, a los que no les extraña que al mismo Khoury y a su antecesor no les interesaran las cuentas de la comuna capitalina cuando la dirigía Castañeda, sobre lo cual podrían hablar muchos de sus proveedores. Pero Khoury no sólo tiene un excelente sentido de ubicación para investigar donde está el tema político, sino que muestra una preocupación insólita por los intereses de contratistas privados. Es lo que se deprende del “Proyecto de Ley 2533/2013-CG2, denominado Anteproyecto de Ley que regula la Ejecución de Obras Públicas por Administración Directa. Según esta iniciativa, al señor Khoury le está preocupando que los municipios y las regiones recurran a ejecutar obras con su propio personal y equipos, cuando existen tantas empresas privadas que podrían hacerlo. Así como lo leen. Prohíbe que un gobierno subnacional realice inversiones en infraestructura cuando tenga la capacidad de hacerlo y eso le resulte más conveniente en términos económicos que recurrir a contratistas privados. En una interpretación singular del aliento a la inversión privada, el señor Khoury ordena pagar más y dejar inactiva la capacidad técnica de las municipalidades y gobiernos regionales, y por si las moscas les retira la facultad de comprar maquinarias y equipos. El fundamento para esta propuesta no deja de ser además sorprendente: que se “han incrementado sustancialmente” las obras por administración directa. Simplemente eso, no que haya ocurrido alguna irregularidad, o si las obras han sido beneficiosas o no para la comunidad, sino que caramba como puede haber tantas obras de este tipo, quitando oportunidades a otros, aunque la construcción de infraestructura sea precisamente una de las pocas funciones económicas que el Estado mantiene de acuerdo a la Constitución (artículo 58) Y una confesión: “actores vinculados a la gestión pública” (¿sospechan quiénes son?) le han pedido que presente el proyecto. O sea le piden hostilizar a tal o cual personaje que no es simpático para el poder y gestionar una ley para intereses privados. Y él, cumplidito. 21.11.13 www.rwiener.blogspot.com

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