sábado, 2 de noviembre de 2013

SÍNTESIS DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO, ECONÓMICO Y POLÍTICO DEL CHE GUEVARA

 REFLEXIONES SOBRE EL SUJETO
 DE CRISTIAN GILLEN

 En la actualidad, el pensamiento emancipador viene pasando por una profunda crisis, la cual se podría superar siguiendo el consejo del Che que preconizaba un regreso a las enseñanzas de Marx. Dentro de esta línea de pensamiento, se ha establecido la Cátedra Marx, que contribuye a revivir el pensamiento de Marx y a tratar de rescatar al Marx que la ortodoxia escondió con el fin de imponer un marxismo que se adecuara a los intereses de una vanguardia burocrática, la cual promovió, a nivel esencial, un capitalismo burocrático de Estado. En ese regreso a Marx, el Che se nutre de la concepción filosófica de Marx que éste plantea en los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, que se sustenta en el trabajo alienado. El Che, en su ensayo sobre el Socialismo y el hombre, donde desarrolla su concepción del hombre nuevo que se requiere para luchar contra el capitalismo e instaurar el socialismo, parte de la categoría de alienación en el trabajo de Marx. Este tipo de trabajo cosifica al hombre en el proceso de producción de su vida. El hombre se convierte en una simple mercancía que tiene valor de uso porque tiene valor de cambio. Este carácter de mercancía que le da el capitalismo al hombre afecta hasta las relaciones más íntimas de éste, como las que se dan en el amor, la amistad, entre otras. Esta visión del ser humano del Che lo hace chocar con la percepción que tiene la ortodoxia del hombre por cuanto, en el marco de un humanismo revolucionario, el Che plantea que el trabajador debe liberarse del trabajo alienado con el fin de promover todas sus potencialidades creativas.
La ortodoxia, por el contrario, ve al hombre como una fuerza productiva, eliminando prácticamente toda su subjetividad. Althusser, máximo representante del neoestalinismo, trata de hacer desaparecer al sujeto de la historia porque éste introduciría subjetividades en el marxismo, el cual debería ser una ciencia sin ningún rasgo ideológico. Esta posición de Althusser es, aunque trate de evadir los rasgos ideológicos, ideológica, por cuanto defiende a nivel teórico los intereses y deseos de una burocracia y/o burguesía de Estado que, en nombre de la ciencia, desea concentrar el poder a través del Partido y del Estado. El Che, dentro de una perspectiva distinta, lucha por establecer una nueva subjetividad en los hombres. Con el fin de sedimentar esta nueva subjetividad, propugna una conciencia revolucionaria en los seres humanos. Para el Che, en contraposición con el socialismo real, la conciencia del trabajador no es el reflejo del desarrollo de las fuerzas productivas sino que se encuentra íntimamente vinculada a la nueva cultura revolucionaria que se irá edificando mediante la sedimentación de nuevos valores que vayan contra el egoísmo y promuevan la solidaridad y dignidad del hombre. A un menor nivel de abstracción que lo filosófico, el Che veía lo económico y político de manera articulada. El Che es un crítico del economicismo que postula un marxismo oficial muy influenciado por el positivismo. En una entrevista que le hace el periodista jean Daniel en julio de 1963, el Che señala que “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo, contra la enajenación”. El Che rechaza tajantemente la utilización de la ley del valor en el proceso de instaurar el socialismo, por cuanto ello, en lugar de propiciar un avance hacia el socialismo, genera un retroceso al capitalismo ya que tiende a la reproducción de las mercancías. El Che, en el marco de su lucha contra la ley del valor, trata de formar un nuevo técnico que provenga de la clase trabajadora del campo y la ciudad con una subjetividad distinta al tecnócrata capitalista, que privilegie los aspectos morales sin descuidar los incentivos materiales. Me detendré brevemente en un aspecto que es relevante en la transición, que es la forma de abordar la tecnología y las técnicas de gestión, por cuanto éstas se consideran de forma errónea elementos neutros que pueden utilizarse tanto en el capitalismo como en el socialismo. Desgraciadamente, el Che, aunque estaba a nivel filosófico muy claro que había que formar un hombre nuevo mediante los estímulos morales, el trabajo voluntario, entre otros,no logra, al ser un hombre producto de su época, escapar de la herencia del taylorismo socialista que se impuso en el NEP (Nueva Política Económica) en la ex Unión Soviética e igualmente recurre al uso de las técnicas de gestión más avanzadas, cosa que también propulsaba Lenin. Lo antes señalado afectó en cierta medida la lucha a la que se dedicaba el Che en el marco de su proyecto de crear el nuevo hombre, en tanto las tecnologías y las técnicas de gestión expresan relaciones sociales cristalizadas que, en el caso concreto de gestión capitalista, promueven de manera directa o indirecta formas de organización que propician relaciones sociales presentes y pasadas capitalistas, es decir, de competencia, y, por ende, el individualismo. El Che, en el campo de la política, era crítico de la posición de la ortodoxia que consideraba que la revolución socialista debería realizarse por etapas. Es menester mencionar que, antes que lo hiciera el Che, Mariátegui cuestionaba el etapismo que los partidos comunistas pro-soviéticos se empeñaban en imponer en América Latina. En efecto, en un editorial del Amauta, Mariátegui señalaba que la revolución latinoamericana se haría en una sola etapa (y no varias), siendo ésta una fase de la revolución mundial, la cual, a su vez, sería “simple y puramente la revolución socialista”. El Che, en la misma línea de Mariátegui, pensaba que postular como una primera fase al socialismo una etapa democrático-burguesa era no darse cuenta que la burguesía interna no tenía ninguna capacidad de enfrentarse al imperialismo. De acuerdo al Che, la revolución tenía que ser socialista, sino sería un simple remedo de revolución. El Che es un gran promotor del internacionalismo, posición que chocaba con la política estalinista que fomentaba el socialismo en un solo país, lo cual tuvo su expresión política en la “coexistencia pacífica”. Para el Che, un revolucionario no puede ser indiferente a lo que pasa en cualquier lugar del mundo, por cuanto una victoria socialista sobre el imperialismo en cualquier país debe considerarse, según el Che, como “nuestra victoria”, así como cualquier derrota es un fracaso para todo el campo revolucionario. El Che consideraba que la política de Stalin era sinónimo de “dogmatismo intransigente”, en tanto tenía como objetivo el desarrollo de las fuerzas productivas vistas como neutras, concibiendo al trabajador como una simple fuerza productiva y no como un ser humano creativo. Stalin nunca enfrentó a la problemática de la alienación en el trabajo que existía en los centros laborales de la ex Unión soviética, lo que fue uno de los elementos centrales que contribuyó a la vuelta de esa formación social al capitalismo. El Che expresó igualmente una posición contraria a la política de Nikita Kruschev a la cual denominó de “pragmatismo inconsciente”, por cuanto Kruschev trató de superar las rigideces del estalinismo mediante una participación más amplia del mercado en la economía, para lo cual otorgó mayores incentivos materiales a los gerentes y técnicos. REFLEXIONES SOBRE EL INDIVIDUO Y EL SUJETO PARTIENDO DE LOS LEGADOS DEL CHE Como se ha podido apreciar, el Che hace importantes aportes a la forma de ver al ser humano y al sujeto, dándole un papel importante a los aspectos subjetivos, a diferencia de la ortodoxia y, en ese contexto, a los incentivos morales, sin dejar de tomar en cuenta los materiales. En el capitalismo, la sociedad está organizada alrededor del individuo, lo cual crea una sociedad donde prima la separación sobre la unión solidaria. Hobbes veía la sociedad en base a individuos aislados y trataba de teorizar cómo estos átomos podían vivir en sociedad. El neoliberalismo, sustentándose en los aportes teóricos de Lippman, Von Mises, Hayek, Friedman, entre otros, visualiza al individuo como un empresario que, en base a sus intereses y deseos personales, debe intervenir en la economía y en la vida en general. El papel del Estado es de regular el funcionamiento del mercado para que el hombre actúe como empresario. Es decir que no están contra la participación del Estado, sino contra la forma de intervención que no posibilite crear el tipo de ser humano individualista y empresarial que desean establecer. Para crear un hombre opuesto al hombre que el capitalismo, en su etapa neoliberal, está construyendo, es relevante luchar por relaciones sociales que no hagan del hombre una mercancía y que tiendan a formar un hombre solidario que promueva lo colectivo, sin perder su individualidad. En este proceso, es de especial importancia determinar desde la base el tipo de trabajo que se desea hacer imperar en una nueva sociedad sin clase y/o como base de resistencia al capitalismo. El sujeto, que se tiene que ir construyendo, debe surgir desde la base y depender principalmente del esfuerzo de los trabajadores del campo y la ciudad, y no de pseudo representantes que, en función a sus deseos, tratan de determinar un sujeto básicamente individual que se subordine a los dictados de la élite política. Con el fin de promover un trabajo solidario, es conveniente rescatar el pensamiento de Mariátegui de fomentar el trabajo comunitario. No hay que olvidarse que Marx, en su correspondencia con Vera Zasulich, le daba ya en su tiempo, en el marco de un eventual proceso revolucionario en Rusia, una gran importancia a la Comuna. Planteaba que la Comuna es un “vehículo de regeneración social” que puede desempeñar un papel relevante en el socialismo. Dentro de la perspectiva de ir constituyendo un sujeto solidario, es relevante igualmente organizar a los trabajadores del campo y la ciudad que desarrollan sus actividades en pequeñas producciones individuales, en lo que denominaré “grupos de reflexión y acción”, repartidos en función del tipo de producción a que se dedican y en función de espacios económicos próximos, aunque ello no deberá limitarse sólo a lo económico, sino también a lo cultural, político, etc. Todo lo anterior posibilitará formar seres humanos integrales que puedan hacerse cargo de una nueva sociedad solidaria que debe construirse sin tener que recurrir a los técnicos del sistema capitalista ni a un Estado donde prima la jerarquización y la corrupción, el cual, si no se elimina desde un inicio, se convertirá en el principal obstáculo para el avance del proceso emancipatorio.

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