miércoles, 15 de enero de 2014

Restos de Túpac Amaru estarían bajo una iglesia

http://www.laprimeraperu.pe/online/especial/restos-de-t-pac-amaru-estarian-bajo-una-iglesia_159681.html Publicado: Domingo 12 de enero del 2014
 Una nueva versión sobre el destino de los restos de José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru II,asegura que sus restos están enterrados en la Iglesia de San Francisco, en el Cusco, lo que desvirtuaría la historia de los españoles, según la cual,sus restos fueron esparcidos por diversas partes como escarmiento, afirma la escritora Pilar Roca en su reciente libro “Terror en los Andes. La Violencia como sistema en el Perú colonial”. “Los indios, como solían ser llamados los pobladores aborígenes de América por los peninsulares, eran agredidos, martirizados y obligados a obedecer a los funcionarios de la Colonia. Los abusos formaban parte de la cotidianidad indígena, pues los naturales, en su gran mayoría, eran considerados seres carentes de razonamiento y, por tanto, impedidos de ejercer su libre albedrío y discernimiento. El poder virreinal los clasificó como bestias de carga, buenos solo para dejar las entrañas en los socavones de las minas o al pie de los telares en los obrajes ante lo que se gesta la rebelión tupacamarista”, dice el texto de Pilar Roca.
La escritora señala que la rebelión de Túpac Amaru se preparó aproximadamente con diez años de anticipación y no termino el 18 de mayo de 1781 con la espantosa muerte del Inca y sus colaboradores, sino que continuó comandada por su primo Diego Cristóbal, a quien acompañaron Andrés Túpac Amaru, Marcela Castro, Tomás Katari, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza, principalmente en la zona del Collao y del Alto Perú, hoy Bolivia. “Como aseguran crónicas consultadas los españoles temerosos de no poder controlar el frente interno y ante la amenaza de una invasión inglesa con el propósito de apoyar a los rebeldes, urdieron un complot para mediante un remedo de amnistía, combatir y liquidar a Diego Cristóbal y sus huestes”, afirma. El libro señala que el plan contó con la complicidad del obispo del Cusco, Juan Manuel Moscoso y Peralta, quien se encargó de convencer al joven caudillo Diego, de la honestidad y buenas intenciones del virrey Agustín de Jáuregui, al ofrecerle el 12 de setiembre de 1781 la amnistía y el indulto general EL SEPELIO “Para lo cual y en prueba de buena voluntad el Obispo permitió el entierro de Túpac Amaru en ceremonia pública y con los honores correspondientes a su investidura, acto que tuvo lugar bajo la conducción de Diego Cristóbal en el convento San Francisco del Cusco.” Para aseverar esta hipótesis, Roca se basa en el libro, publicado en 1943, de Francisco A. de Loayza, quien a su vez se apoya en el Legajo Nº 1044 del Archivo de Indias con el título de “La Verdad desnuda o las dos fases de un Obispo”, escrito por alguien que usa el seudónimo de “Un imparcial religioso”. El libro cita textualmente:“El 26 de agosto anterior se celebraron en dicho convento (San Francisco de esta ciudad) las honras más suntuosas por José Gabriel Condorcanqui, costeadas por Diego. Iluminóse la Iglesia con más de dos mil luces, y se hicieron los oficios, casi con tanta magnificencia, como si fueran exequias de una persona real. Presúmese, prudentemente que el guardián no se hubiera atrevido a practicar por si, tales honras por un sujeto tan infame, que según las leyes, le es hasta su cuarta generación y, consiguientemente se cree que haya tenido precepto de su ilustrísima para ello”. ACUSADOS DE DEBILIDAD Roca, escribe que esa versión es corroborada por el historiador Carlos Daniel Valcárcel, quien divulga la carta del visitador Areche al ministro Gálvez, en la que acusa al virrey Jáuregui, al mariscal Del Valle y al obispo Moscoso, de debilidad por la autorización concedida con las siguientes palabras: “…por haber autorizado a Diego Cristóbal ‘inicuo hombre cargado de crímenes’ para recoger los cuartos de José Gabriel, haciendo un entierro solemne con todas las cruces de la parroquia”. El libro manifiesta que la promesa del obispo surtió efecto y que Diego Cristóbal cayó en el engaño y el 11 de diciembre de 1781 suscribió el Tratado de Lampa con el comandante realista Ramón Arias, encargado de la columna de Arequipa en representación del virrey del Perú, y el 26 de enero de 1782 firma el “Armisticio de Sicuani o Pacto de Amistad” con el mariscal Del Valle y el obispo Moscoso del Cusco. Días después sería ejecutado. Diferente fue la posición de Túpac Katari, hoy héroe nacional boliviano, quien se negó a firmar el documento si antes no otorgaban la libertad a su esposa Bartolina Sisa, la que no le fue concedida. Meses después es tomado prisionero, sometido a juicio sumario y condenado a muerte. Igual que Túpac Amaru fue descuartizado por cuatro caballos. El merito del libro de Roca, según diversos historiadores, es la síntesis y recapitulación de información desperdigada en una serie de documentos y en la utilización de metodología de investigación. Entre las fuentes consultadas por Roca, además de especialistas, está la colección editada por la Comisión Nacional del Bicentenario de la Rebelión Emancipadora de Túpac Amaru. ABUSOS HISPANOS “Sin animo de revancha y tratando de ser lo más objetiva posible, planteo que España utilizó el terror y la violencia para mantener cautivas sus colonias violando sistemáticamente los derechos humanos y para seguir usufructuando de su riqueza, además de tratar de destruir nuestra cosmovisión imponiéndonos bajo amenazas otra religión”, dice la escritora. Asegura que Túpac Amaru encabezó una revolución indígena independentista a la que se sumaron algunos criollos y mestizos y en la que tuvo un papel preponderante la mujer andina, “mujeres bravas que no tuvieron miedo de enfrentar la muerte, conductoras de ejércitos y diseñadoras de tácticas y estrategias de guerra, las que fueron cruelmente castigadas por su espíritu independentista, los nombres de muchas de ellas figuran en las placas del Panteón de los Próceres”. LOS FELONES DEL INCA La traición, arma de los españoles Un aporte del libro de Pilar Roca es consignar el hecho poco conocido que los españoles no derrotaron en el campo de batalla a Túpac Amaru y sus principales capitanes, pues casi todos cayeron por traiciones y delaciones. “La lista es larga, mencionemos a Túpac Amaru, entregado por su hombre de confianza Francisco de Santa Cruz; Micaela, por su compadre Ventura Landaeta; Tupac Katari por su lugarteniente Tomás Inca Sipi; Bartolina Sisa, por un compañero de lucha; Vilca Apaza, por su hermano Tiburcio, y Diego Cristóbal, por su compadre, el corregidor de Canas y Canchas, Francisco Salcedo”. Roca apunta que debemos tener presente que la historia conocida por la mayoría de peruanos y que se enseña en colegios y hasta en universidades es la escrita por los vencedores mientras que la verdad es casi desconocida. “Por eso pido que se siga estudiando e investigando la escritura de los incas a través de quipus y tokapus (grabados en tejidos)”. Denis Merino Redacción

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