miércoles, 17 de septiembre de 2014

Crece la desdicha, hermanos hombres

Tomado del diario La Republica
Por: Nelson Manrique
Un informe de Oxfam, preparado a pedido de las Naciones Unidas, advierte sobre la amenaza que representa el crecimiento de la desigualdad en el mundo (http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/cost-of-inequality-oxfam-...). Este es un documento contundente, basado en fuentes muy sólidas, que documentan puntualmente todas y cada una de sus afirmaciones.
Varios informes publicados el año 2013 coinciden en subrayar la gravedad del crecimiento de la desigualdad en el mundo y sus probables consecuencias. El Informe de Riesgo Global del Foro Económico Mundial señala a la desigualdad como uno de los principales riesgos mundiales y el FMI y la revista The Economist suscriben esta opinión. Se reconoce que durante la última década ha habido un gran avance en la lucha contra la pobreza extrema a nivel mundial, pero Oxfam recuerda que en un mundo con recursos finitos será imposible acabar con la pobreza si no se reduce la desigualdad. Dada la gravedad de la situación Oxfam propone a la ONU un nuevo objetivo mundial para el año 2025: poner fin a la riqueza extrema y revertir el rápido aumento de la desigualdad que se ha producido en la mayoría de los países durante los últimos veinte años, devolviendo la desigualdad a los niveles de 1990. Se trata de una meta muy modesta, porque esos niveles ya eran entonces fuertemente desiguales. Durante la década del 80, con Reagan, los más ricos incrementaron en 50% su participación en el ingreso de los EEUU. Pero la forma cómo ha crecido la desigualdad desde entonces es tan grande que incluso este modesto objetivo suena utópico. Multimillonarios como Warren Buffett, Bill Gates y otros proponen gravar fuertemente la riqueza extrema. No hay voluntad política para acabar con la desigualdad. La Tax Justice Network de EEUU estimó a principios del 2013 que entre $ 21 a $ 32 billones (en castellano, es decir millones de millones) se invirtieron “prácticamente libres de impuestos”, offshore, a través de más de 80 “jurisdicciones secretas”. Los poseedores de acciones esconden aproximadamente el 8% de su riqueza financiera en paraísos fiscales. El informe de la Oxfam muestra que en los últimos treinta años la desigualdad ha crecido de forma espectacular en muchos países. Se trata precisamente del periodo en el cual se impuso la política económica neoliberal en el mundo, bajo la presión y la supervisión de los organismos multilaterales que hoy hacen sonar las alarmas. En los EEUU la proporción del ingreso nacional que va al 1% más rico se ha duplicado desde 1980, pasando del 10% al 20%. El 0,01% más rico cuadruplicó sus ingresos, llegando a niveles nunca antes vistos. A nivel mundial, el 1% más rico (60 millones de personas), y en particular el aún más selecto 0,01% superior (600.000 individuos; hay alrededor de 1.200 individuos que poseen más de 1000 millones de dólares en el mundo), han experimentado en los últimos treinta años una frenética e increíble multiplicación de sus ingresos. Los 100 mayores multimillonarios incrementaron su riqueza el 2012 en $ 240.000 millones de dólares, una cantidad cuatro veces mayor que la necesaria para acabar con la pobreza en el mundo. “En el Reino Unido la desigualdad –dice Oxfam– está volviendo aceleradamente a niveles no vistos desde la época de Charles Dickens”. En China el 10% más rico acumula casi el 60% de los ingresos y los niveles de desigualdad ahora son similares a los de África del Sur, que es el país más desigual en la Tierra; mucho más de lo que ya era al final del apartheid. Incluso con un crecimiento económico sostenido durante los próximos años en Sudáfrica un millón de personas más se hundirán en la pobreza para el 2020, a menos que se tomen medidas radicales. La crisis financiera del 2008, lejos de detener el proceso, lo ha acelerado. Es revelador que el mercado de artículos de lujo haya registrado un crecimiento de dos dígitos cada año desde que se desató la crisis. “Tanto si se trata de coches deportivos o super-yates, caviar o champán, nunca ha habido una mayor demanda de los bienes de lujo más dispendiosos”. El FMI afirma que la desigualdad es peligrosa y polarizadora, y que podría conducira una peligrosa agitación social. Es de recordar que fue el principal promotor de los ajustes económicos que llevaron a esta situación. Es hondamente sintomática su actual preocupación. Continuaré.

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