lunes, 8 de septiembre de 2014

El insólito juez Velásquez


En su más reciente Auto de Ejecución (Resolución Nº 33, post sentencia), el juez Hugo Velásquez acepta aunque a regañadientes, que “investigado” puede ser equivalente a “vinculado”, como se lo ha señalado la Sala Superior.


 Después de todo los “testigos”, que es la otra condición posible para ser citado por un órgano de investigación, no son personas vinculadas, sino circunstancialmente observadoras de los hechos. Obviamente García no era “testigo” de los narcoindultos, de la interferencia en el caso BTR, de la emisión de normas irregulares que facilitaron actos de corrupción, de la entrega ilegal del aeródromo de Collique a constructoras privadas en contra del mandato explícito de la ley, del presumible enriquecimiento ilícito de su persona durante el ejercicio del cargo, del funcionamiento de una asociación de personas para cometer diversos delitos de manera sistemática, etc. Pero en septiembre y en marzo, Velásquez usó el formalismo para anular a posteriori dos citaciones y dos declaraciones del expresidente. En la Resolución Nº 33, el argumento anulatorio se reduce a que en el tenor de las comunicaciones de la Megacomisión citando a García no se hace la tipología específica del delito cometido y la vinculación concreta con el hecho del investigado. Largas páginas pretenden indicar que hay “falta de objetividad” porque la comisión cita a García para que explique su participación, sin adelantarse a decir cuál habría sido esa, antes de escucharlo. Confunde de esta manera la idea de que se debía dar el mayor detalle sobre el caso al investigado, con entregar por anticipado la conclusión final del proceso que es determinar delitos puntuales y responsabilidad individualizada por los mismos. Saltándose, en todo esto, las etapas lógicas que son: investigación, acusación, paso al Ministerio Público y juzgamiento. Toda la teoría del debido proceso que aplica Velásquez deriva de la pretensión de que las comisiones investigadoras del Congreso, tendrían que actuar en la función y con las premisas de fiscales y jueces. Nada de lo investigado sobre Fujimori o Montesinos, hubiera podido progresar de acuerdo al criterio del juez Velásquez, porque si no se encasilla previamente el caso en un tipo de delito, no podría citarse a los protagonistas de los que todavía no se conoce los alcances de su participación. Atrincherado en este argumento, sin embargo, el juez vuelve a anular la citación de octubre, desacatando a la I Sala, y a partir de allí la última citación a García, que vuelve a ser protegido contra sus propias declaraciones, y como si se tratara de una consecuencia anula también los informes, por lo que dice la citación y que el juez estima insuficiente. Nunca se ha visto tanto descaro judicial y tan poca indignación en la prensa por una actuación tan parcializada. Ahora, si quieren saber de que materia está hecha la impunidad que alienta la corrupción y el delito, estudien a García y al juez Velásquez que son un buen ejemplo.
 08.09.14
 www.rwiener.blogspot.com
 Publicadas por Raúl Wiener a la/s 9:38 p. m

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