lunes, 6 de octubre de 2014

Balance personal [1] Elecciones municipales en Lima


 Fallé: por más que hice no pude evitar este hospital o salir de él a tiempo, para cumplir con mi anunciado voto por Susana, que obviamente no tiene ningún significado cuantitativo, pero que me hubiera hecho sentir parte del desenlace de una batalla por la dignidad. Fallé: no logré convencer al diario en el que escribo para que se sumase a una campaña que estaba en línea con lo que hicimos en las elecciones del 2010 y 2011, y en la revocatoria del 2013. Comprendo algunas de las razones por las que ocurrió esto, pero no dejó de lamentarlo. Fallé: creí, como otros, que la mayoría de Lima no sabía o no entendía quién era Luis Castañeda y muchos de mis esfuerzos estuvieron dirigidos a mostrar a uno de los personajes más retorcidos de la política nacional. Pero lo cierto es que sus electores lo conocen bien, saben que es ladrón y que tiene detrás un montón de contratistas con los que hará “obras”, y a pesar de ello han decidido votar por él, en lo que se conjugan una serie de descreimientos, desilusiones, miedos y grueso conservadorismo.
No es la primera vez que esto ocurre. Ya bajo Fujimori hemos conocido el tema del corrupto pero que parece tener los medios para obtener modestas mejoras, en vez de los grandes sueños que toman tiempo y esfuerzo que a veces no queremos hacer. Fallé en ayudar a despertar a la izquierda ensimismada, que se quebró ante el reto de enfrentar las fuerzas de la DBA, la concentración mediática, los diversos radicalismos y apetitos de sus bases, y no pudo armar una sola política nacional para las elecciones y apoyar el desafío de Lima que sólo podía llevarse adelante con Susana Villarán. Hasta hoy se sigue discutiendo si la candidatura se convirtió en un proyecto centrista, como si hubiera alguna diferencia de fondo entre la Susana del 2010, la del 2013 y la del 2014 y en su propuesta de gobierno, o como si el propio Frente Amplio, que ahora no se sabe qué es, no se hubiese planteado armar una “gran coalición democrática” contra la extrema derecha, y que parece que algunos entendieron como un frente cerrado de izquierda. Fallé en confiar en que la polarización entre Castañeda y Susana fluiría espontáneamente y en creer que los adversarios apostaban a una sola carta. Pero atacaron en varios frentes a la vez. Kouri es toda una revelación con cuatro candidatos: Castañeda, Cornejo, Heressi, Altuve, si no me funciona uno pongo al otro y taponeo a mi adversaria principal. Hago este balance personal antes del flash electoral, pensando que vienen tiempos difíciles. Me reafirmo en lo que creído en esta elección y mi respeto y cariño por la mujer que ha dado muestras de inteligencia, coraje y buen humor en las circunstancias más difíciles.

 06.10.14 www.rwiener.blogspot.com

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