miércoles, 22 de octubre de 2014

El frente de García


 Tal vez, Alan García le quería decir a Humala cuando le recomendó que asista a declarar a la comisión López Meneses, que después de hacerlo bien podía plantear un amparo ante el juez Velásquez para que anule la citación y sus declaraciones.
En todo caso hay una enorme desvergüenza en el primer desvergonzado del país al insistir en que hay que colaborar con el Congreso, sobre todo si el presidente de la comisión es un fujimorista figureti. Evidentemente, García habla ya desde el pedestal de la absoluta impunidad. Sería iluso creer que el partido de gobierno que da casi lástima buscando votos individuales para pasar apelaciones, pudiese tener la mayoría calificada para sancionar al expresidente. Más aún que se atreverían a llegar a este punto. Por lo menos para el ego colosal ya se creó suficiente enredo y dilación como para que difícilmente le pase algo. Por tanto cabe decir que en el pacto que anda buscando el componente impunidad es casi una redundancia. El abrazo García-Castañeda-Kouri, que es el núcleo del bendito pacto, es ciertamente una alianza como la que hacían las familias mafiosas de Estados Unidos para repartirse territorios y actividades. Es el recontra robas y haces algunas obras para tener contenta a la gente. Lo siniestro de este trío es que los medios los cubren: el García rico y arrogante, cargado de temas que nunca afrontó ante la justicia; el Castañeda que camina con una pequeña banda por años que son sus operadores de asuntos oscuros; y el rey del Callao que pactó con la delincuencia e inauguró un cogobierno con ellos que ya va a cumplir veinte años. Todo esta a la vista pero la gran prensa no ve. ¿Adónde van? Es obvio que la trilogía del mal de la que hablaba Pablo Secada no es ningún frente que podría interesar a Alan García. Con quién se juntan todos estos es el tema clave. Y el grandote ha lanzado los dados. Podría ser con el PPC, que ya adelantó por boca de Lourdes Flores que consideraría ir a un “frente liberal” con el alanismo y sus amigos, que verdaderamente de liberales tienen bien poco. O con el fujimorismo, que ha tomado la posibilidad como un mero juego político para ganarles la iniciativa. En todo caso no es la primera vez que García inventa “frentes sociales” y otras modalidades de aparentes aperturas en períodos electorales, para bajar el perfil de su propio partido en la elección y expresar preocupaciones “superiores” por las que se puede invocar una unidad más amplia. García dice que su frente podría salvarnos de la recesión económica, la falta de inversión y la inseguridad ciudadana. De esa manera sin tener una sola idea de cómo sacar al país de sus problemas, García ya entró en los temas críticos buscando aliados para enfrentarlos. El escenario que antecede estos movimientos del expresidente parece estar relacionado con una sensación de que algunos actores calificados como la gran concentración mediática, la CONFIEP y el grupo de principales empresas del país, se estará inclinando hacia la candidatura de Keiko el 2016. Y eso, para García, son malas noticias que no pueden ser contrarrestadas abiertamente. La experiencia del 2014 de entrar con un candidato ganador y que no se les caiga a lo largo de una campaña rápida y sangrienta, está dando pie a la idea de que lo que se hizo con Castañeda se puede hace con Keiko Fujimori y hacerla empezar la disputa a una distancia abismal de sus adversarios, a ver si alguien la alcanza. El tema es que los grandes poderes fácticos no pueden apostar a dos candidatos bajo este sistema y tienen que tener una apuesta principal. Las movidas de García apuntan a abrir el juego, antes que lo manden a escribir sus memorias, como dijo hace algunos días. Si se quiere lo que ha cambiado con la última elección es apuntar a una victoria de la derecha extrema en una sola vuelta, que les otorgue un poder total para todo lo que tienen pendiente en varias áreas, especialmente en la laboral, donde acaban de hacerse públicas las pretensiones de las grandes empresas para arrasar los últimos derechos laborales. García es un especialista en carreras electorales complejas como lo mostró en el 2006 en el que del tercer lugar, saltó al primero, luego de ablandar y convencer a los que habían apostado a Lourdes que su candidata no servía para vencer a Humala. El cuento del frente de García es un globo de ensayo para mostrar que existen otras posibilidades de hacer del 2016 la gran fiesta reaccionaria que algunos anticipan. Sin lugar para los débiles Hay un pesado espíritu de los años 90, flotando en el ambiente del país. Es como si todo estuviera preparándose para que fujimoristas y fujimorizados, entren a la coyuntura electoral como si estuvieran solos en la cancha. Toda la supuesta centro derecha se ha hecho leña en las elecciones y el partido oficialista ha creído ilusamente que aludiendo la elección podría salvarse de una derrota. De la izquierda mejor no hablar hasta que aparezca algo coherente en ese lado del escenario político. Entonces todo parece DBA. Y si vemos algo que parece esgrima y falsos coqueteos entre sus miembros es porque están discutiendo como repartirse la torta que creen que ya es suya. El frente de Alan es un intento por no perder espacio político. Y si hay algo que nadie le va a negar al grandote, es su sexto sentido político. 22.10.14 Publicado en Hildebrandt en sus Trece

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