viernes, 28 de noviembre de 2014

A la derecha de toda Suramérica

Como dice Vásquez Kunze en su última columna en Perú 21, cuando toda la derecha y los liberales de distinto pelaje, deberían haber estado celebrando a Humala y Segura que se decidieron a bajarle los impuestos a las empresas, a contramano de lo que ocurre en el resto de la región, incluido Chile, donde se les aumenta, al presidente se le ocurre desatar ese debate sobre la cloaca que no ha permitido ver la maravilla económica-ideológica que se está produciendo.

 Sólo Aldo M, que fue el primero en vivar al presidente y al ministro por adherir el principio de los republicanos en Estados Unidos, ha empezado a poner reparos a la nueva política de tributación y antes que cualquier empresario o gremios, ha dicho que el encadenamiento entre la baja tributaria con el alza de la tasa para los que la usen para aumentar los dividendos a repartir, viola la liberad de los empresarios para decidir sobre su dinero. Con eso queda bastante claro que no estamos hablando de reactivación como se pretende sino de una cosa mucho más importante para los miembros del Tea Party peruano, que es la creencia de que el Estado debe bajar impuestos tanto como pueda y dejar al juego del mercado adónde va ese dinero, que si vislumbra ganancias en reinvertir lo hará con los efectos reactivadores que se está buscando, y si no se logra habrá que darle algún otro aliciente para ver si los convencemos. Hace tiempo que en el país buscábamos construir un sistema tributario más justo y distributivo, en el que paguen más los que más ganan. Eso tiene que ver con que los impuestos directos vayan reemplazando a los indirectos que afectan a todos (el nuevo diseño ahondará el desequilibrio), y que las empresas extractivas, financieras y de servicios (electricidad, telefonía y agua), contribuyan con una parte cada vez mayor del financiamiento del Estado. Es obvio que el gobierno ha tomado el camino opuesto. Por eso tantos aplausos de derecha y tan grande entusiasmo de PPK. Que Aldo M diga que falta mucho más, no hace ratificar el sentido de la orientación tomada. Es como si estuviéramos dando los primeros pasos para un gobierno DBA a partir del 2016, con el que se tendrá que saber hasta donde aguanta la caja fiscal, la política que ahora se presenta como milagrosa. Y pensar que Ollanta Humala venía lleno de fuerza a hacer pagar más impuestos a los que se la habían llevado en carretilla con el boom de los precios de las materias primas. Una vez acabada la anormalidad histórica, y confirmado que el Estado no cumplió con castigar a la sobreganancia y retener parte de este excedente sobre las expectativas iniciales de ingreso para el desarrollo del país y las regiones, hemos entrado en una nueva etapa en la que el fisco le paga parte de la inversión ajustándose sobre sus propias normas tributarias. 25.11.14 www.rwiener.blogspot

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