miércoles, 19 de noviembre de 2014

Corruptos persiguiendo corruptos

De los cuatro sectores políticos que han ejercido el poder en el último cuatro de siglo, tres de ellos están bajo investigación, incluso el actual oficialismo ya logró dos comisiones del Congreso para aclarar presuntos actos de corrupción. Están ahí el APRA (Megacomisión sobre su segundo gobierno), Perú Posible (caso Ecoteva), Gana Perú (caso López Meneses y ahora caso Belaúnde Lossio). El único partido que no es investigado por corrupción es –aunque parezca mentira-, el fujimorismo. Cierto que tiene una poblada lista de congresistas bajo sospecha de lavado de activos, desbalance patrimonial, tráfico de influencias, falsedad genérica y otros delitos, pero eso no toca a la organización en sí y por lo que se ha visto aún a los más bandidos se les está sacando de sus respectivos apuros como es el caso de Gago, mediante movidas políticas e intercambio de favores con otras autoridades.
Pero para lo que a esta nota le interesa, hemos llegado a la situación en la que los naranjas reclaman el “derecho” a presidir las investigaciones de los demás. Especialmente están detrás de la comisión sobre el lobby que se le achaca a Martín Belaúnde y si nos atenemos a lo que ha sido la actuación del congresista Díaz Dios en el tema López Meneses, se puede esperar que las investigaciones con o sin comillas, vayan dirigidas a la pareja de Palacio, que parece ser ahora todo lo que interesa. Es verdad que estamos ante una situación bizarra, en la que el partido de la corrupción, que saqueó al país como nadie lo ha hecho, y que hoy existe gracias a esos recursos y a los testaferros que tienen repartido el dinero (y nos estamos refiriendo aquí a arrepentimientos ideológicos, sino a factores materiales), sean los que se apoderen de la bandera de la anticorrupción. Este es, por cierto, un signo de los tiempos que estamos viviendo, en los que la historia ha empezado a escribirse al revés. Que Martha Chávez aparezca en la televisión hablando de lobby y obras públicas asignados a los favoritos, es demasiado, para una mujer que justificaba todos los excesos que vinieran bendecidos por Fujimori o Montesinos. Pero que Humala ya no puede escapar a la sombra de corrupción que se ha convertido en la marca de la política peruana, es también indudable. Para el país, aunque no entienda que fue eso del resguardo masivo a López Meneses, o cuál fue la real relación con los mineros informales del candidato Humala, o que significa el lobby que en algunos parece condenable y en otros no, el actual gobierno perdió completamente la autoridad moral ante sus adversarios. Puede que parte del problema sea solamente de estilo para abordar las crisis, que se dejan crecer sin afrontarlas y a la que se da normalmente respuestas huidizas para salvar el pellejo. Pero también hay muchas cosas oscuras en medio de la revolvedera actual y demasiada evidencia de que en algunos puntos el gobierno prefiere callar. 19.11.14 www.rwiener.blogspot.com

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