lunes, 17 de noviembre de 2014

LA BONANZA Y PROSPERIDAD YA FUERON: ¿QUE PASÓ CON EL FAMOSO MILAGRO ECONOMICO PERUANO?

 Enrique M. Jaramillo García
 ejaramillogarcia@hotmail.com
 enrique.jaramillo@unmsm.edu,pe
 “Las consecuencias sociales neoliberales han llegado al límite de consolidar territorios hiperdegradados, producto de los ajustes estructurales y la estabilidad macroeconómica. La creciente urbanización de los países no desarrollados ha dejado a las regiones con menores ingresos una propensión a desconectar de manera radical el empleo no formal, lo cual ha derivado en la consolidación de ciudades-miseria… De la misma manera la contracción económica ha recreado expresiones de xenofobia, intolerancia a la diversidad sexual y represalia contra los trabajadores… que van en aumento, generando un entorno de violencia y militarización”. Oscar Ugarteche y Eduardo Martínez-Ávila

Desde aquel infausto día, -8 de agosto 1999- en que el gobierno que pregonaba la honradez, tecnología y trabajo, aplicó la terapia de shock (Klein, 2010), el Perú sigue un modelo de clara orientación neoliberal, que tiene como sustento principal, la exportación de materias primas como los minerales, gas y otros recursos naturales no renovables.
Este nefasto modelo económico, lamentablemente ha creado islas de eficiencia, sobre inmensos archipiélagos de desigualdad, pobreza y exclusión. En cambio, para las élites políticas y económicas (fujimoristas, pepecistas, apristas, “nacionalistas” y toda la pléyade de políticos de todos los colores) el Perú vivió y vive un milagro económico; y como tal trajo el aumento del Producto Bruto Interno, que sirvió para una aparente prosperidad con el aumento del consumo a límites jamás imaginados. Después de veinticuatro años de este festín neoliberal, los peruanos sencillos y humildes, especialmente los niños, niñas, adolescentes y jóvenes han sido privados de recibir una educación y salud de calidad para el desarrollo de sus capacidades y habilidades, y los que han tenido y tienen la suerte de tener un puesto de trabajo, han sufrido la precarización del trabajo digno, libre y liberador. Actualmente, gracias a este brutal modelo económico 11 millones de peruanos trabajan en la informalidad, sin ninguna protección social, como el derecho a un contrato justo, salud y pensiones dignas ¿Entonces, de qué bonanza, prosperidad y felicidad nos hablan los gonfoloneros del neoliberalismo? Ahora bien, este modelo económico primario exportador, hoy en día, se torna inviable e insostenible, para la sociedad peruana, porque si bien es cierto, hemos crecido económicamente. Sin embargo, las desigualdades económicas, sociales y políticas siguen prevaleciendo, donde un pequeño grupo de empresarios se hacen cada día más ricos, a costa del deterioro de los salarios y calidad de vida de los peruanos, en la Costa, el Ande y la Amazonía. Un modelo donde el 75% de la Población Económicamente Activa-PEA (unos 11 millones de peruanos) viven dedicados a actividades informales, con los salarios por los suelos (Otra Mirada, 2014), con un sueldo básico de S/ 750.00 soles. Esta situación, nos está llevando al borde del abismo al conjunto de la sociedad. Lo antes afirmado, nos muestra una sociedad desgarrada, anómica, donde la corrupción y la impunidad casi institucionalizada, ha dado lugar a una inusitada emergencia de la violencia delincuencial, especialmente adolescente juvenil, violencia familiar e intrafamiliar, drogadicción, etc., que dicho sea de paso, está causando daños colaterales en la vida social de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Entonces: ¿de qué nos sirve el tan publicitado milagro económico peruano, tan difundido a través de los medios de comunicación de masas, cuando hoy en día el Perú es un país desindustrializado, desgarrado, lleno de conflictos sociales? Lo más indignante de esta situación, es que los medios de comunicación de masas, especialmente la televisión de cable y señal abierta, cotidianamente nos crean falsos espejismos de progreso y bienestar. Los tecnócratas criollos neoliberales y la mayoría de los mal llamados líderes de opinión, no nos dicen que el neoliberalismo ha contribuido a destruir no solo a los partidos políticos, sino también al ejercicio de la ciudadanía plena, afectando los derechos económicos, sociales y culturales de los peruanos. El trabajador ya no es una persona que vende su fuerza de trabajo y que tiene derechos; es solo un objeto de explotación, por tanto es normal la desregulación de las leyes laborales para dar plena confianza al capital y a la tan pontificada inversión privada. El neoliberalismo, no lo podemos negar, ha generado una atomización social y un individualismo exacerbado jamás imaginados, asociados a la fragmentación del poder político de los ciudadanos, que está dando lugar a la descomposición de la vida social de los peruanos: anomia desbocada y casi generalizada, informalidad, corrupción tolerada y consentida, la sobrevivencia del terrorismo, el crimen organizado, el sicariato y otros males sociales (López, Sinesio, 2014), que devalúan la condición humana de los peruanos. En suma, el neoliberalismo, cuya niña bonita es la minería, que en los hechos crea limitados puestos de trabajo digno. Sólo el 1% de la PEA ocupada corresponde a actividades relacionadas a la minería, frente a 3 millones 700 mil peruanos que viven de la actividad agropecuaria (23,9% de la PEA ocupada) se encuentran abandonados a su suerte y a la deriva. La economía dejará de crecer en aproximadamente dos puntos porcentuales respecto de lo proyectado y esperado (se había calculado el 5,5% y actualmente está proyectado en un 3,1% con tendencia a la baja). Esta situación, según los economistas, tanto de derecha, así como de izquierda, tendrá un impacto negativo, por ejemplo en este año 2014 que ya estamos finalizando, no se crearán 300 mil empleos nuevos y se dejarán de generar S/ 12 mil millones de producción e ingresos. En consecuencia, la bonanza económica ya fue (Otra Mirada, 2014). Ante estos negros nubarrones que cubren el cielo peruano: ¿Qué hacer? Los nuevos retos y desafíos son inmensos. ¿Existen nuevos caminos y alternativas para salir de este atolladero? Si de verdad queremos superar este inaceptable estado de la cuestión, como ciudadanos conscientes y responsables, deberíamos iniciar una acción colectiva de gran movilización social, con la finalidad de exigir al Estado peruano una estrategia de inversión pública, especialmente en infraestructura, agricultura y ganadería, y el desarrollo del capital humano y social, que sólo se logra con una educación y salud de calidad, y no con reformas engañosas que nos pretenden llevar a la privatización de la salud y educación pública. Lima, 29 de Octubre 2014.

No hay comentarios: