martes, 2 de diciembre de 2014

El silencio de Chinguel


 El silencio que se ha autoimpuesto Miguel Facundo Chinguel frente a la Justicia, para no comprometer al partido en los alcances del caso narcoindultos, está inscrito en una larga tradición. Cuando Carlos Steer Lafont, con19 años, asesinó al director de El Comercio Antonio Miró Quesada de la Guerra y a su esposa en plena Plaza San Martín, lo que hizo es callar y echarse encima toda la responsabilidad. Esto le costó 25 años de prisión sin delatar a nadie y salir de la cárcel para perderse en el anonimato. Pero como explicó a su manera, Valle Riestra, ese fue un crimen que aunque injustificable respondía a patrones políticos, en una época de violencia, cuando apristas y antiapristas se mataban entre sí.
Así como esta, hubo otras prisiones emblemáticas con la norma aprendida de las mafias de que nadie hablaba contra el partido. Pero al comenzar la década de los 2000, un importante dirigente que ocupó cargos de viceministro y ministro del gobierno de García, fue congresista y secretario general partido, apareció en un video recibiendo dinero de Vladimiro Montesinos en la salita del SIN y lo hacía a nombre del APRA como contribución a su campaña electoral. Fue procesado, condenado y enviado a prisión. Y calló en mil idiomas para explicar por qué mencionó al partido en esta oscura transacción y cargó con toda la responsabilidad de lo que tenía todos los visos de una operación política concertada entre el gobierno de Fujimori y el APRA de Alan García. Al salir de la cárcel, Agustín Mantilla se mantuvo en su silencio, incluso con frases como ya cumplí órdenes y nada más. Si bien, formalmente, el exsecretario general ya no pertenece al APRA, los militantes jóvenes y los no tanto, lo visitan y en muchos sectores lo tratan como un héroe que no hay que lucir para afuera. Con Rómulo León también pasó que nunca habló. Dijo que no le perdonaba a García haberlo calificado de “rata”, y anunció que a su salida de prisión aclararía la participación del presidente en el asunto de Petroaudios. Pero si bien, ha mostrado que le ha perdido respeto al grandulón, su viejo amigo, ha evitado cuidadosamente revelar los lazos que lo unían con el gobierno y con la dirigencia partidaria, cuando era el lobista de Canaán. Una vez libre, Rómulo, ha contado historias sobre Alan, pero se ha detenido en el punto en que lo hizo Mantilla, en lo que parece una marca del partido, opuesta a lo que se ve en otras agrupaciones llenas de renegados y colaboradores eficaces contra su propia organización. Chinguel es un nuevo caso de lo mismo. Existiendo la sospecha de que los narcoindultos eran el sencillo que los lobos del poder 2006-2011, dejaban para la caja del PAP, el “hombre probo” de García ha elegido callar. Cargarse la culpa. Disciplina compañero. Evitemos la verdad, para que el partido siga adelante y AGP intente volver al poder. 02.12.14 www.rwiener.blogspot.com

No hay comentarios: