miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mejor no investigues a Yanacocha

Un amigo me contó que los responsables de una publicación virtual que se está especializando el temas de corrupción, le comentaron que la investigación sobre los impuestos de Yanacocha no la debía haber hecho yo, sino alguien con una posición menos definida en este tema y que no provocara tanta polarización. Tal vez para algunos la investigación sea un trabajo neutro, que se limite a decir si la minera del oro pagó los tributos que debía pagar. Pero ocurre, que Yanacocha ha venido incrementando sus costos sin razón aparente, y reduciendo las utilidades y los impuestos derivados de ellas, a pesar del auge de los precios internacionales del oro desde por lo menos el 2006.
Y Yanacocha, desde el 2011, decidió mezclar sus gastos regulares con los del proyecto Conga, como quién le da la última raspada a los yacimientos de la laguna negra, sin comprometer capitales nuevos, y otra vez mermando los impuestos. Estos puntos los empezamos a detectar hace un tiempo con el contador Juan Torres Polo, y los fuimos profundizando, encontrándonos más adelante con las pérdidas de 2013 y el deterioro acelerado que se le ha aplicado a los novísimos activos de Conga. Nuestra investigación está insistiendo en la existencia de una muy probable elusión de largo plazo por ajuste de los costos unitarios cada año, cuyo efecto final sería cercano a 1,200 millones de dólares, y de una fuerte distorsión del Estado de Pérdidas y Ganancias del año 2013, para prevenir el probable fracaso del proyecto de Conga, al año siguiente del conflicto, que hace perder impuestos por 137 millones de d ejosón sobre los datos de basesólares. Yo no sé si a alguien más le interesaba hacer esta investigación. Pero sí conozco que ha habido informes de consultoras internacionales sobre la transparencia de la contribuciones de las empresas extractivas, con financiamiento del Banco Mundial y la Cooperación Suiza, que invariablemente han llegado a la conclusión de que todo está en orden, en el sentido de que lo que se declara se paga, sin ninguna discusión sobre los datos de base. ¿Sería deseable un trabajo menos comprometido para deslindar lo que estamos diciendo en forma pública, desde hace varios días? Claro que sí. El Congreso o alguna entidad de fiscalización, podría tomar el caso y determinar si realmente los efectos tributarios de la explotación de la mina de oro más rica de Suramérica, son los que corresponden. Porque si no fuera así, se habría estado estafando al país y habría que pasar a preguntarse si la SUNAT, en varias administraciones, no tiene responsabilidad en lo que está ocurriendo. Por años he sostenido solitarias peleas con empresas poderosas, asesoradas curiosamente por abogados que antes eran de la anticorrupción, pero que ahora encubren actos dolosos de sus clientes. En fin, esta ha sido mi vida, y no me quejo; aunque a veces no me quede sino una sonrisa para responder a la idea de que mejor debería andar callado que denunciando a Yanacocha. 26.10.14 Raúl Wiener

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