martes, 27 de enero de 2015

Apareció el señor Khoury

¿Ustedes creen que el señor Khoury, que ejerce esporádicamente la contraloría de la república, ya tenía chequeados los contratos dizque que irregulares que Belaúnde Lossio habría estado promoviendo desde 2004, con empresas con las que “presuntamente” estaría vinculado, y que por eso apareció en el Congreso dando cifras que luego congresistas y periodistas están repitiendo como si ya se hubiera aclarado el perjuicio causado al Estado?
Bueno, si le cree a Khoury por el título que lleva, debería ante todo pedir explicaciones a este señor, la relación de informes y denuncias sobre el caso Ancash, que estalló en su cara y que a lo que motivó es a que el alto funcionario cambiara los informes iniciales declarándolos provisionales, y se tomara varias semanas para hacer otros. A Ramos y Peláez los acusan de haber interferido investigaciones sobre este asunto, y Khoury, ¿dónde estaba? En ninguna parte, salvo en los largos viajes de amplia comitiva que realiza casi todos los meses. No vio Ancash, no vio el supuesto lobby en los gobiernos regionales y se tomó meses para hacer el informe sobre Belaúnde Lossio que presentó hace unos días. Todo puro parche y sin la más elemental autonomía para proponer criterios propios. Khoury es como un vocero de la gran concentración y por eso sobrevive a lo que no hace. Ahora, por ejemplo, ha asumido que todo lo hecho por un grupo de ocho empresas, que ya eran mencionadas por la prensa, desde hace 11 años, se debe a MBL, aún cuando no existan documentos que acrediten una relación tan dilatada. Claro, a partir de un método tan poco prolijo como es imputar que todo negocio de las empresas indicadas, durante tres gobiernos, tiene que ver con el supuesto lobista, que a su vez sería organizador de campaña el 2006, fundador de La Primera (segunda etapa) en 2007, asesor de prensa de gobiernos regionales, etc. Para Khoury explicar esto equivale a sumar contratos, no se si buenos o malos, de las empresas amigas y concluir que se movieron 3 mil millones de soles. A lo que le imputa un perjuicio de 200 millones cuyo origen no ha sido aclarado. El hecho es que el Contralor volvió a ganársela en su estilo: salir tarde, dar números y hablar de delitos, con grandes titulares. ¿Puede ser tomado en serio un señor así que cambia informes, o tiene dictámenes a favor y en contra de alguna denuncia, que denuncia hechos que no denunció cuando debía, que mantiene la fórmula ambigua de “presuntamente vinculados”, porque no puede decir nada categórico?, ¿qué es este caballero?, ¿un centro de lucha contra la corrupción o un mandadero que espera que lo llamen para decir cualquier cosa? 27.01.15 www.rwiener.blogspot.com

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