lunes, 12 de enero de 2015

Contribución a la lucha del Movimiento Juvenil por la derogatoria de ley 30288


 El punto de vista socialista:
 El despertar de grandes masas de jóvenes trabajadores formales e informales, de los estudiantes en general y de la masa juvenil desempleada, en Lima y provincias, para organizarse y movilizarse en protesta contra la Ley 30288 de “Régimen Laboral Juvenil”, es un acontecimiento social y político que expresa no solo la creciente protesta popular, sino que es una señal de un salto en la resistencia de nuestro pueblo contra la política neoliberal del sistema capitalista imperialista.

 Es un golpe político contra la CONFIEP y contra toda la clase política parasitaria que gobierna nuestro país. Dentro de un escenario de podredumbre moral que la clase dominante impone a la sociedad peruana, surge el movimiento juvenil con una potencia fresca y llena de optimismo para construir una nueva política; liberadora y creadora, pugnando por sacudirse de toda la vieja influencia del pasado colonial que condujo a la “derecha” y a nuestra “izquierda” peruanas a sostener y mantener intacto el viejo sistema, dominando unos y acomodándose los otros. Veinticinco años de neoliberalismo, con su “flexibilización laboral” aplicada a sangre y fuego desde la dictadura fujimontesinista, pasando por los presidentes granujas de Toledo y García, hasta el actual fantoche político de Ollanta Humala, acumularon esta gran protesta que ahora salta por todos los poros del país. Las movilizaciones en Lima, Cusco, Huancavelica, Arequipa, Huacho, Ayacucho, entre otras, son una palpable prueba de que la resistencia popular insurge para decir ¡BASTA DE NEOLIBERALISMO! “Ley pulpin” es cadena de sobreexplotación: Discriminatoria, anti popular, anticonstitucional y tantos otros calificativos se ha ganado el nuevo régimen laboral juvenil que estipula la Ley 30288. El sarcasmo juvenil la ha bautizado como “Ley pulpin”. Más la esencia del régimen laboral especial creado por esta nefasta Ley es pretender legalizar la sobreexplotación del trabajador sobre lo más vital que tiene toda sociedad: sus jóvenes en su edad más esplendorosa, donde la energía de la fuerza de trabajo puede ser mejor aprovechada por los capitalistas. Si lo que antes se explotaba, al margen de la Ley, ahora esa explotación sube a la superficie de manera “legalizada”, recortando derechos elementales de todo trabajador, derechos que fueron conquistados en largas jornadas de lucha y que se han recuperado, en plena ofensiva neoliberal, con luchas verdaderamente heroicas de nuestro pueblo. Ahora, será “legal” no pagar vacaciones, no reconocer la CTS, recortar bonificaciones y gratificaciones. Con la gravedad de que el régimen laboral precario, ya existente para explotar a la clase trabajadora en beneficio de los empresarios (capitalistas), se verá favorecido con la “Ley pulpin” que se convertirá en el pretexto para que la clase burguesa, especialmente la capa de la gran burguesía, despida a gran parte de trabajadores y los reemplace con la sobreexplotación de la fuerza laboral más joven. Y todo de manera “legal”. La “Ley pulpin” se inscribe dentro de la política anti laboral del gobierno de Ollanta Humala, que al igual que los gobiernos anteriores de García, Toledo, y Fujimori, viene aplicando, según los dictados neoliberales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Responde a la férrea “flexibilización laboral” que no es otra cosa que la eliminación progresiva de la estabilidad laboral y la reducción, a lo más que consienta el pueblo, de los derechos laborales. Esta es la política del capitalismo imperialista mundial para sobreexplotar a los trabajadores, sobre todo a los países bajo su dominación, acentuando el carácter colonial de sus economías. La sobre explotación de la clase trabajadora significa la intensificación del “régimen de esclavitud asalariada” que caracteriza al sistema capitalista. En su fase imperialista se vuelve aún más voraz y agresivo para saquear los recursos y las riquezas naturales de los países bajo su dominio; sin importarle arrasar no solo con los derechos sociales, laborales, sino sin importarle también destruir el planeta. Resulta claro que mientras el sistema capitalista de explotación económica y opresión política continúe vigente, los trabajadores a lo sumo solo podremos conquistar algunas reivindicaciones económicas y obtener algunas mejoras en las condicione salariales y de trabajo; pero, no se eliminará “el régimen de esclavitud asalariada”, ni se impedirá que la plusvalía siga siendo el elemento fundamental para el enriquecimiento de una élite de burgueses capitalistas y sus gobiernos, y el empobrecimiento de millones de trabajadores. Esta situación cambiará cuando el sistema capitalista sea reemplazado por un sistema de igualdad en la redistribución de la riqueza que producen los trabajadores; de democracia para las amplias mayorías del pueblo trabajador; de eliminación de la explotación del hombre por el hombre y de un Régimen político que garantice el bienestar, la salud, la educación y la dignificación de la persona humana; este sistema no es otro que el socialismo científico, el orden social colectivista, que en el Perú tiene su expresión en la gran obra teórica y práctica del Amauta José Caros Mariátegui, quien señaló que “El Socialismo Peruano no será calco ni copia, sino Creación Heroica”, y que dejó un reto y una gran tarea a seguir para las generaciones venideras: construir el Perú integral rumbo al socialismo. La lucha por la derogatoria de la “Ley pulpin”, debe entrelazarse con la lucha general del pueblo, en defensa de sus derechos laborales y la aprobación de una Ley General del Trabajo. Es conocida la táctica que aplican las clases reaccionarias y retrógradas, a través de sus gobiernos de turno, pretendiendo dividir al pueblo para seguir aplicando sus políticas antipopulares, antilaborales. La “Ley Pulpín” es uno más que ha “soltado como paquetazo” el gobierno de Ollanta Humala, favoreciendo a la CONFIEP ante un nuevo panorama de crisis mundial del capitalismo imperialista, que tiene su efecto en la desaceleración de la economía peruana. No quieren perder sus márgenes de utilidades y ganancias exorbitantes y descargan sobre los trabajadores el peso de esta crisis, que se acentuará mucho más todavía. Ahora han escogido a los jóvenes para conseguir sus nefastos objetivos. Por eso, es importante que la lucha de los jóvenes no quede aislada, como si se tratase de una lucha exclusivista de los jóvenes, ni que solamente reciba el apoyo solidario de los gremios de trabajadores, sino que debe saber aglutinar a otros sectores del pueblo y a la mayor parte de agrupaciones políticas de izquierda. Es imprescindible que esta lucha se entrelace y se coordine con las luchas contra la LEY SERVIR, el régimen CAS, los SERVICES, contra la inoperancia de la Ley MYPES, contra las Leyes de Reformas de la Educación y del Sector Salud, y se arribe a una Plataforma de lucha más amplia del pueblo trabajador, tanto del sector privado como público, y que en lo reivindicativo apunte a CONSEGUIR UNA LEY GENERAL DE TRABAJO, donde la clase trabajadora y el pueblo todo logré la afirmación de derechos laborales que le den mayores ventajas en su lucha contra la abolición del sistema mismo. Aquí las Centrales de Trabajadores, principalmente la CGTP, tienen que asumir su rol, igualmente otros gremios importantes de los sectores Educación, Salud, Municipales, estatales en general, pero también las organizaciones de las regiones, con sus Frentes de Defensa; los docentes y trabajadores de las Universidades; el campesinado organizado. Todos unidos, en un gran torrente de lucha que obligue al Legislativo y al Gobierno a aprobar y promulgar la Ley General del Trabajo, puesto que esto será una buena ocasión para propiciar una lucha en el plano político y social, que prepare a la clase trabajadora en su misión de construir un nuevo orden social. Los objetivos inmediatos del movimiento juvenil: - En lo reivindicativo: Frente a dos alternativas para dejar sin efecto la “Ley Pulpín”; lo más apropiado es seguir el camino de la derogatoria, puesto que el centro es la lucha política y no estrictamente legal o jurídico de esta ley. En este sentido exigir fuertemente al Congreso para la realización de un Pleno Extraordinario para que apruebe la derogatoria y desenmascarar el doble discurso de los partidos de derecha. El otro camino, la declaratoria de inconstitucionalidad de la ley, no garantiza que el Tribunal Constitucional, finalmente apruebe el pedido de nulidad, no obstante ese trámite sigue su curso, pero no debe ser la consigna central de la movilización y las acciones de protesta. Dentro de esta perspectiva, la lucha por la derogatoria de la ley 30288 (“Ley Pulpín”) TIENE QUE RELACIONARSE con la lucha por una Ley General del Trabajo, como parte de un programa de reivindicaciones mucho más amplio que potencie la unidad, la organización y la movilización de la resistencia popular. - En Lo Organizativo: Promover el acercamiento y la coordinación con los Sindicatos, las Federaciones y las Centrales de Trabajadores para elaborar una Plataforma Única de lucha, que debe tener, como uno de los puntos comunes, la exigencia de una nueva Ley General del Trabajo, que contenga las reivindicaciones laborales y sociales de la clase trabajadora. Existe un proyecto de Ley General del Trabajo que se encuentra encarpetada en el Congreso. El movimiento social y popular debe abrir nueva perspectiva en esta lucha. La organización y la movilización juvenil deben utilizar todos los espacios posibles para ganar el mayor apoyo del pueblo en las ciudades, provincias, distritos y barrios populares; coordinando con todas las organizaciones existentes, sin sectarismos ni hegemonismos que tanto daño causan al pueblo. En esta causa deben de aplicar una política de frente único, sincera y genuina, de la que podemos encontrar sus principios y orientaciones en lo enseñado por el Amauta Mariátegui (leer su magistral e histórico artículo “El 1º de mayo y el frente único”). Tener en cuenta que además de las marchas, hay que promover nuevas formas de lucha, lo que equivale a idear nuevas formas de organización que las posibiliten y la sostenga. La movilización no debe cesar, pero debe multiplicarse, intensificarse y ensancharse en todo el país de manera coordinada, centralizando su dirección. Esto permitirá una contundente preparación hacia un Paro Nacional. Papel fundamental tiene la prensa en sus diversas formas y la comunicación cada vez más amplia a través de las redes sociales; actos culturales apoyándose en los artistas populares; la realización de foros, cátedras populares, que deben implementarse en todo el Perú, vinculando a los intelectuales y profesionales demócratas, clasistas y socialistas con los amplios sectores de nuestro pueblo. Finalmente, es importantísimo centralizar la Dirección del Movimiento. Es un gran avance la Coordinadora Juvenil por Trabajo Digno. La garantía de la Unidad en la lucha es aplicar correctamente una política de Frente Único, que implica que en esta lucha por la derogatoria de la “Ley Pulpín” y por una Ley General del Trabajo, se tiene que aglutinar a los más vastos sectores gremiales, estudiantiles, poblacionales, profesionales, universidades, movimientos y partidos políticos, que confluyan en este objetivo común. En el Frente Único confluyen diversas tendencias sociales, políticas, religiosas y étnicas, donde cada quien conserva su personalidad o identidad; pero se sienten identificados y unidos contra un adversario o enemigo común. Por tanto, luchan por un programa concreto y común, en un gran esfuerzo unitario, desterrando y combatiendo todo tipo de sectarismo y hegemonismo. Esta es la base para construir una Dirección centralizada del movimiento, condición fundamental para alcanzar el éxito en la presente lucha. 02 de enero del 2015. Comité Creación Heroica. “El frente único proletario, por fortuna, es entre nosotros una decisión y un anhelo evidente del proletariado. Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso; su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan, y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que afirman y de los que creen”. (JCM. Ideología y política)

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