viernes, 28 de octubre de 2016

LOS TRABAJADORES VENEZOLANOS DERROTARON EL PARO CONVOCADO POR EL MUD

foto;entorno inteligente
Wauqi: Lima 28 de octubre del 2016.

Los periodistas peruanos que trabajan para televisa, fueron usados como parte de una guerra mediática en una agresión económica, política, psicológica, cultural e ideológica persistente, con mucho interés, en desmitificar el concepto de PATRIA, que el pueblo bolivariano viene asumiendo. Con este paro fracasado buscaban dar un golpe al presidente Maduro.
Mientras el Papa hace un llamado al dialogo, y el Secretario General de UNASUR, también señala de que debe de haber un cese al fuego de la guerra mediática, para que las partes puedan sentarse a planificar una mesa de diálogo y conformar una agenda, el patrón de opinión internacional sigue con una FUERZA descomunal queriendo derrocar al presidente obrero. Aunque sus allegados y conspiradores en el país llanero van de fracaso en fracaso, a ellos no les interesa. Siguen machacando la matriz de opinión de que Maduro cae, cae y cae. Que a cada paso de la coyuntura política en su país se convierte, aún en más “dictador”. Jamás se vio tanto encono por parte del imperio contra un país latinoamericano. Claro está estratagema de guerra no convencional ya les dio frutos en otras latitudes del hemisferio como en Irak y Libia. Y son parte de su fracaso en Siria, porque ya no pueden hacer lo que hicieron con Irak, cuando tienen contendores de igual poderío meten la cola entre las piernas y entonces voltean a a lo consideran “su patio trasero” con sed de venganza, no sin antes amenazar con una conflagración nuclear o atómica.

A esto se agrega la iniciativa de 11 países de América Latina que tienen gobiernos neoliberales ganados en elecciones o golpes como el caso de Brasil, Paraguay y Honduras que claman por que la OEA implemente la carta democrática intervencionista en contra de Venezuela. Intención a la que se encuentra el congreso peruano y su gobierno. Es decir la crisis se magnifica de manera escandalosa a nivel internacional, con una imagen de agudización y tensión extrema, que no se corresponde con la realidad política en el país de Bolívar. Antes de ayer, llamaron “a la toma de Caracas” pero fue débil su convocatoria. Al contrario, las movilizaciones bolivarianas contaron con una mayor disposición de apoyo al régimen.

Pero la matriz de opinión persigue que se acepte, justifique y reclame una inmediata intervención contra la revolución bolivariana. Desde diciembre del año 2015 en que la representación política de la derecha en venezolana logro la mayoría en la Asamblea Nacional, se fijó como objetivo principal, derrocar al presidente bolivariano.

Nicolás Maduro siempre llamo al dialogo con la mediación de UNASUR y el concurso de ex presidentes latinoamericanos, pero nunca se allanaron a esta posibilidad los de la oposición. Después de 4 meses recién llegaron a plantearse la manera más segura de sacar a Maduro del gobierno vía la revocatoria en un referéndum, pero los plazos legales ya estaban avanzados y las firmas no llegaron a la cantidad necesaria, llegando al recurso de adulterarlas con personas fallecidas y menores de edad. A nivel internacional tergiversan esta realidad del proceso y los medios transnacionales presentaron el tema como una acción dictatorial más, de parte del gobierno Bolivariano para impedir el referéndum revocatorio.

A su vez Nicolás Maduro implemento el presupuesto nacional sin su parlamento por encontrarse éste, en desacato y provechando la gira internacional del presidente venezolano la derecha opositora, reinicia el plan de desestabilización. La Asamblea Nacional acuerda destituir a las autoridades nacionales del poder judicial, del poder electoral y del tribunal constitucional para declarar que el presidente Maduro “dio un golpe de estado quebrando el orden constitucional”. Esta acción de golpe fue repelida por el pueblo bolivariano de inmediato. En este desarrollo de la situación política en la patria de Bolívar, se nota la mano del imperio tras el telón. A nivel internacional los medios hegemónicos siguen su campaña de presentar a Maduro como un “gran dictador”. Y Esta oposición reaccionaria a pesar de su acción fraudulenta y asesina clama por una intervención extranjera. Ayer mataron a un efectivo policial nuevamente, y en este punto es necesario reconocer la serenidad heroica de los chavistas por no caer en provocaciones.

Lo nuevo de su plan es llamar a una huelga general supuestamente a nombre de los trabajadores cuando bien sabemos que los que están detrás de este accionar, son los dueños y gerentes de las grandes empresas. Y según pasan los minutos de este nuevo día ese paro NO PASARÁ. Cosa que comprobamos con las noticias de las redes alternativas.

Reiteramos que el objetivo no solo es el derrocamiento del presidente Maduro, sino que van por destruir la constitución que dicen respetar y anular todas las normas y leyes que benefician a los programas sociales, pasaran las empresas del estado al sector privado, implementando despidos masivos, vendiéndose al imperio, para lo cual no tendrán escrúpulos en asesinar a lo mejor del pueblo bolivariano. Si nó pregunten e investiguen que es lo que está sucediendo en Honduras, Argentina y Brasil. Claro para ello la gran prensa no tiene ojos y acalla masacres de un narco estado como el de México. Frente a esto nuestra clase neoliberal peruana que hegemoniza la representación política, se apunta con este nuevo plan “cóndor” en la región, para traerse abajo a la revolución bolivariana, con la ayuda de una izquierda genuflexa, que en nuestro territorio llamo a votar por nuestros propios verdugos de siempre, llegando al extremo de decir “que el gobierno bolivariano tiene temor y es autoritario, y que ha perdido legitimidad” para congraciarse con una derecha que siempre les tiene de serviles a sus intereses.

Frente a este escenario llamamos a todos los luchadores sociales y sus organizaciones populares a defender el proceso de la revolución bolivariana en Venezuela. A mantenernos atentos y vigilantes desarrollando acciones de solidaridad con la patria de Bolivar.
 Guillermo Orrego pacheco,

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